A 20 años de su creación, el sistema de riesgos del trabajo significó el pasaje de un esquema basado en la incertidumbre hacia otro de mayor previsibilidad, cimentado en el Estado como generador de legislación y control, y con la participación necesaria de los trabajadores, empleadores y de las aseguradoras.

Vigente a partir del 1 de julio de 1996, el sistema de riesgos del trabajo cambió la forma de reparación económica de los daños permanentes, estableció una lista taxativa de enfermedades profesionales y la obligatoriedad del seguro o autoseguro.

El mundo laboral comenzó a transitar así un camino donde la prevención dejó de ser un disvalor para convertirse en un valor esencial en la protección de la vida y la salud de los trabajadores. Se pasó de un esquema basado en la responsabilidad individual a un subsistema de la seguridad social.

En este proceso, la Ley de Riesgos del Trabajo N°24.557 fue un punto de inflexión. Le otorgó al Estado el rol determinante e indelegable de regular, fiscalizar y controlar el sistema y de preservar la calidad, solvencia y equidad con que opera el mismo. Pero, además, generó los mecanismos adecuados para la protección de las víctimas de las contingencias laborales y previsibilidad para los empleadores.

Hay mucho por hacer aún para prevenir accidentes en el trabajo pero, a decir verdad, se ha avanzado notablemente con cifras que nos acercan a países con un mayor desarrollo de una cultura preventiva que el nuestro.

Todo ha servido para mejorar la calidad de empleo en la Argentina y para una delimitación precisa de los derechos de quienes intervienen en la cobertura y, por sobre todo, del respeto al trabajador a partir de considerar que la dignidad de la persona humana no puede evaluarse en el campo económico.

Pero aún tenemos desafíos a futuro:  promover un enfoque de salud integral de los trabajadores; mejorar la resolución institucional por la vía administrativa, a través de las Comisiones Médicas, para que las respuesta a las demandas de los trabajadores sea rápida, oportuna, justa, certera y en el menor tiempo posible.

Resta progresar en el fortalecimiento institucional, a través de la consolidación de un sistema federal que avance en la igualación de los derechos de los trabajadores, extendiendo los derechos y mejoras alcanzados con el sistema actual a la totalidad de los trabajadores públicos provinciales y municipales. Para lograrlo se necesita un mecanismo de integración nacional que promueva una política laboral y de seguridad social que apunte a la prevención

La finalidad de todos estos cambios es acompañar un nuevo y sostenido proceso de crecimiento de la economía argentina y sembrar un escenario de nuevas oportunidades de inversión en materia de prevención, salud ocupacional y seguros.