Palabras de Carlos A. Tomada, ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.

Hugo Moyano (CGT), Carlos Tomada (MTEySS) y Juan H. González Gaviola (SRT).
Hoy no solamente es el Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo, tal cual fuera establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sino que es la quinta vez que el Ministerio de Trabajo -a través de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT)- lleva a cabo esta actividad.
Esto quiere decir que hace cinco años estábamos convencidos de la necesidad de generar un espacio en el cual empleadores, trabajadores, especialistas, nacionales e internacionales, pudieran discutir distintos puntos de vista, compartir experiencias, sobre un tema que -yo diría- ocupaba un lugar menor en la preocupación social.
Cierto es que en aquellos tiempos de intensa desocupación, precarización de las relaciones laborales, era difícil entrarle con la debida atención a estos temas. Pero también era cierto que el sistema no daba las respuestas que la sociedad requería.
A partir de ahí se han venido llevando a cabo estas tareas de concientización. Esta tarea que nos ha permitido reunirnos en estos cinco años, donde se ha hablado de la problemática de la construcción, del trabajo rural, de las intoxicaciones por plaguicidas, de la inspección del trabajo, de las cuestiones de la salud y el trabajo infantil. En fin, todos los temas que, sin lugar a duda, están vinculados con la necesidad de cambiar una cultura en nuestro país.
Yo sé que no estoy diciendo nada original. Sé que el cambio de la cultura, la idea de que la prevención tiene que estar en el primer lugar es compartido por muchos, pero cada vez es menos el tiempo que tenemos para efectivamente concretar esta realidad.
Hay números que nos alientan. El descenso de la desocupación, el crecimiento del empleo formal, la ampliación, la duplicación en realidad, de los trabajadores comprendidos en el Sistema de Riesgos del Trabajo. Pasamos de 3,5 a 7 millones. La ampliación de empresas inscriptas en los registros del Sistema es de casi 700 mil. Son los datos que nos alientan a profundizar esta tarea.
Pero también somos concientes de todo lo que nos falta. Somos concientes de que necesitamos más compromiso. Más compromiso de empleadores, trabajadores y Gobierno. Necesitamos el apoyo de especialistas que nos orienten, que nos ayuden a la toma de decisiones en base a información, datos e investigaciones consistentes.
Eso es lo que hacemos en jornadas como ésta. Jornadas que tienen dos características muy importantes. La primera es de una manera cuantitativamente distinta, vamos a ver y conocer experiencias desde las propias organizaciones de los trabajadores. Desde los propios trabajadores y especialistas de las organizaciones, que nos van a contar sus dificultades, sus avances, sus investigaciones, sus logros.

Hugo Moyano (CGT), Carlos Tomada (MTEySS) y Juan H. González Gaviola (SRT).
Esto es importante porque nosotros estamos convencidos de que también acá el diálogo social es importante. Y para que el diálogo social en temas como los riesgos del trabajo pueda avanzar, necesitamos información, compromiso. La idea de que podamos sentarnos a una mesa y todos pongamos algo. Terminando con la idea de que el diálogo social, la búsqueda de consenso es ver “qué me llevo en la mesa a la que me siento”.
El diálogo social requiere que alguien acepte, que alguien resigne, que alguien se comprometa, que alguien cumpla. No hay diálogo, no hay consenso en ninguno de los órdenes de la vida política y sociolaboral de la Argentina si estos cuatro requisitos no se dan con la misma intensidad.
Por eso, seguramente el diálogo social va a atravesar de ahora en más todas las tareas que tenemos por delante en materia de riesgos del trabajo, y eso es para mí una buena noticia.
Una buena noticia que significa y que comienza y que tiene expresión clara en lo que se fue construyendo en estas Semanas de la Salud y Seguridad en estos últimos cinco años, y en ésta en particular por la naturaleza de sus contenidos.
Pero hay un segundo motivo que me parece relevante, y es haber elegido como el otro tema de esta reunión, la cuestión de la discriminación y la salud laboral.
La Argentina tiene un problema de discriminación. Estos problemas que la Argentina no tenía. Como el trabajo infantil, que cuando lo veíamos hace 20 años tratar en los foros internacionales decíamos “pobres aquellos países que tienen estos problemas”. Y hoy nosotros tenemos trabajo infantil, algunos casos de trabajo forzoso, y tenemos discriminación en el trabajo.
Contra eso nada es suficiente. Así como reconocemos todo lo que nos falta avanzar en la cultura de la prevención, también los convoco a que el tema de la discriminación forme esencial parte de nuestras reflexiones en todos los órdenes: en estos debates, en la negociación colectiva, en la legislación, en el día a día de las relaciones laborales, y creo que todos tenemos que preocuparnos por ese tema.
En estas jornadas van a hablar trabajadores e investigadores fundamentalmente. Una buena conjunción para dar un paso adelante, porque no tengo ninguna duda de que cuando los trabajadores se ponen al frente de esta reivindicación y la hacen propia, definitivamente propia, el proceso empieza a cambiar.

Gabriel Martínez (CISS), Javier González Olaechea (OIT), Juan Carlos Lascurain (UIA), Hugo Moyano (CGT), Carlos A. Tomada (MTEySS), Juan H. González Gaviola (SRT), María José Lubertino (INADI), Jorge Aimaretti (UART), Lilia Archaga Quiros (AISS) y Pedro Wasiesko (CTA).
Así fue la historia del mundo y así seguirá siendo. Pero creo que hay otros que deben ayudarnos. Creo que los empleadores deben entender que son los responsables primarios del cuidado de la salud de la población cuando trabaja. Creo que las ART tienen también un rol fundamental acompañando en el proceso preventivo, no sólo a la hora de inscribir, a la hora de establecer el seguro y al momento de la reparación del daño.
Es en la tarea preventiva donde las ART encuentran su mejor lugar, el lugar que seguramente los convierte en socialmente responsables.
No me voy a cansar de seguir convocándolos al diálogo y al compromiso en esta materia, y no sólo relacionado con modificar la actual ley -hecho por supuesto harto necesario- sino para que todos hagan suyo el compromiso de honrar la vida. Que de eso se trata y eso es lo que nos convoca siempre.
A todos, buenas deliberaciones. Espero poder juntarme con las conclusiones, que siempre son muy útiles, siempre son referencia y siempre nos ayudan para continuar en este trabajo, que apunta a una Argentina más justa, más solidaria y con más seguridad en el trabajo.