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CONMEMORACIÓN: "DÍA MUNDIAL SOBRE LA SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO"
Javier González Olaechea
Javier González Olaechea, director Adjunto OIT Buenos Aires/Argentina.


Me es muy grato representar a la OIT y a la Oficina con motivo de la celebración, exitosa por cierto, de la IV Semana Argentina de la Salud y Seguridad en el Trabajo, así como en este Día Internacional.

Traigo un saludo muy especial del director General, don Juan Somavía, y del director Regional de la OIT para América Latina, señor Marinato.

La OIT, con el mayor de los compromisos y deseos en esta celebración, avanza en el anhelo común de mejorar sustantivamente los índices de seguridad y salud en el trabajo. América Latina, se ha dicho algunas veces, registra en la materia grandes aportes conceptuales y aportes legislativos. Pero a la luz de lo recorrido -y especialmente del clamor legítimo de los pueblos por un trabajo decente para todos-, es oportuno señalar el día de hoy que nos faltan aún mayores y efectivos compromisos, tanto de los gobiernos así como del lado de los empleadores como de los trabajadores.

Es por ello que, en adhesión a la producción normativa y a la adopción de correctas políticas públicas, es menester insistir una vez más en lo altamente positivo que resulta enfocar y abordar estos temas desde una visión que priorice a la persona por cualquier otra consideración, e instrumente el diálogo social de forma permanente e institucionalizada.

Es por ello que la OIT decidió que el 28 de abril, el día en que el movimiento sindical mundial recuerda a los trabajadores y trabajadoras que han muerto, que resultaron lesionados o que sufren enfermedades causadas por el trabajo, sea el Día Mundial sobre Salud y Seguridad en el Trabajo, con el fin de promover una cultura de la prevención, de la seguridad y de la salud en todos los lugares de trabajo en el mundo.

El año pasado más de cien países celebraron el Día Mundial; como siempre la Argentina forma parte activa y destacada de este movimiento global por el alto nivel y participación, como hoy se evidencia.

Javier González Olaechea
 
El tema del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo este año es "lugares de trabajo seguros y sanos para hacer realidad el trabajo decente". El trabajo seguro es parte de la esencia del programa de Trabajo Decente de la OIT, y es imprescindible para la consecución de sus cuatro objetivos estratégicos.

Todos los presentes conocemos y compartimos de mucho tiempo la preocupación de la Organización por la mejora en las condiciones de trabajo y la salud y seguridad en el trabajo. La OIT registra más de 70 convenios y recomendaciones sobre cuestiones de seguridad y salud, además de sus conocidos repertorios de recomendaciones prácticas.

Sin embargo, reitero, hay mucho por hacer. Hay una distancia muy grande entre la norma y la realidad.

Como todo recuerdo de tarea pendiente, es menester subrayar la enorme magnitud del número de trabajadores y trabajadoras que mueren cada año como consecuencia de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. Cifra que alcanza a dos millones, aproximadamente, de personas.

Tampoco debemos olvidar, en materia de accidentes de trabajo, a aproximadamente 270 millones de personas y de enfermedades profesionales que afectan a 160 millones más. Aún cuando no se priorice en la OIT en modo alguno un cálculo que desdibuje el sufrimiento humano, porque hay que priorizar a la persona, la OIT -en adhesión a lo dicho- estima que se pierde aproximadamente el 4% del PBI mundial por dichas causas.

El fomento de la cultura y la conciencia respecto a la seguridad constituyen un mandato ético en primer lugar, dado que es absolutamente condenable que un trabajador encuentre la muerte o se enferme en el mismo lugar donde fue a buscar su sustento, como bien ha dicho Carlos Rodríguez.

Por lo anterior, no podemos menos que coincidir con lo dicho en este podio relacionado con la función reguladora, promotora, tutelar y correctora del Estado.

Es el Estado quien, por delegación de los ciudadanos, posee la legitimidad y la autoridad de proceder en esta materia. Es el Estado quien no debe abdicar de su papel primordial, y corresponde a todos, ciudadanos y funcionarios, tenerlo muy presente y actuar en consecuencia.

Como también se ha dicho aquí en estas jornadas desde diversos enfoques y con distintas palabras, la inequidad que se desprende de la desprotección convierte al responsable en culpable, y como de personas hablamos -subrayo, como dije antes- antes que nada, no se puede frenar ni parar en la lucha. Sólo nos queda avanzar.

Por estas importantísimas razones y muchas otras más, que por cuestiones de tiempo no puedo aquí desarrollar, es que nos congratulamos de participar junto con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, la SRT, el Ministerio de Salud, la OPS/OMS, la Asociación Internacional de Seguridad Social, y todos y cada uno de ustedes en este evento singular y muy convocante.

La OIT aprecia enormemente la buena organización de estas jornadas así como el contenido de lo que aquí se ha afirmado. Y como ya es costumbre en la Argentina, felizmente en la Argentina de hoy, valora la OIT el franco compromiso de las autoridades para hacer que lo que pregonamos en nuestra organización tripartida sea una tarea o política de Estado.

Como ya se dice por doquier, es preciso ubicar el trabajo decente en el centro de las políticas públicas, y ello jamás será posible si no se alcanzan niveles suficientes de protección al trabajador.

Sin trabajadores protegidos y bien compensados, todo sueño de una sociedad más justa e inclusiva tan sólo es utopía. Nos corresponde a todos, pero en especial a las autoridades y funcionarios, redoblar los esfuerzos bien encaminados.

La OIT en la Argentina quiere estar presente y cooperar en la medida de nuestras posibilidades, que por cierto siempre serán menores que nuestras sólidas convicciones.

Acompañado en el saludo y en la celebración de toda la tarde, a partir de las 3 de hoy, por casi toda mi oficina y por colegas que han venido de Montevideo, de San José, de Turín, y de otras oficinas de la OIT, permítanme finalmente saludar y felicitar públicamente a Carlos Aníbal Rodríguez por su brillante y comprometida trayectoria.

A nombre de la OIT quiero también destacar que para la oficina en la Argentina y la oficina regional, el doctor (Carlos Aníbal) Rodríguez siempre ha sido y siempre será un leal amigo y un comprometido luchador.

Le deseo, interpretando el sentir de mis colegas, la mayor felicidad posible en esta nueva etapa de la vida que está a punto de iniciar. Muchas gracias, doctor Rodríguez, por todo lo que nos ha dado.

Señoras y señores, también quisiera agradecerles a ustedes por la dedicación a estas jornadas. Los invito a continuar trabajando para lograr lugares más seguros y sanos de trabajo que hagan realidad el trabajo decente.

Finalmente también, me sumo a la exhortación que se hizo aquí esta tarde para la pronta ratificación de los compromisos que la OIT ha señalado últimamente en materia de seguridad y salud en el trabajo.

Creo que es muy oportuno señalarlo a efectos de que, con el mayor de los respetos, la autoridad argentina considere a bien la ratificación pertinente.

Muchas gracias a todos.
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