Quiero en principio agradecer y felicitar a quienes
han tenido la responsabilidad de organizar esta Semana tan importante con un tema
tan importante como es la salud del trabajador argentino. Y creo que se hace en
un momento sumamente importante, en un momento sumamente especial. Porque si tenemos
en cuenta que de alguna manera -a lo mejor no con la celeridad que nosotros deseamos-,
estamos recuperando parte de lo que nos quitaron a los argentinos en general y
a los trabajadores en particular.
Si nosotros nos ponemos a hablar de la situación de la salud de los trabajadores
y de las condiciones en que hoy trabajan en sus respectivas empresas, tenemos
que volver al origen de cómo se produjeron las leyes que hoy reglan la
salud de los trabajadores.
Esto tuvo mucho que ver con la entrega que se hizo en la década de los
noventa con las políticas neoliberales que nos impusieron y que se llevaron
adelante en el país. Porque fue una década de entrega de patrimonio
nacional, de las empresas del Estado, de entrega total.
Además de la entrega que se hizo, se llevó a una situación
lamentable a todos los argentinos. Y como en esa entrega no podía faltar
la entrega de la salud de los trabajadores, también se entregó la
protección a la salud de los trabajadores.
Así como se entregó el patrimonio nacional, se entregó el
único, uno de los pocos patrimonios que tiene el trabajador que es su salud.
Uno de los pocos capitales que tiene el trabajador es su esfuerzo, y también
se entregó, y se hizo a través de leyes perversas, que hoy hasta
la Corte Suprema de Justicia ha determinado su inconstitucionalidad.
Por eso es que esta situación que vivimos es producto de lo que nos pasó
en los noventa, y creo que es el mejor momento para reinstalar este tema tan importante,
fundamentalmente en nuestra sociedad, y en particular en las organizaciones gremiales.
Por eso ese documento que vamos a firmar con los compañeros de CTA creo
que va a ser el comienzo de la iniciación de una pelea muy fuerte para
que les devuelvan a los trabajadores la protección de su salud en el trabajo.
Por eso decía también que es muy importante en el momento que se
hace este evento tan importante. Porque estamos recuperando los argentinos parte
de la dignidad que nos llevaron en la década de los noventa. Tal es así
que hace pocos días hemos compartido conjuntamente con los compañeros
de CTA la ley que posibilita a los trabajadores la libre opción en la jubilación
privada. Fíjense qué absurdo era, que un trabajador se podía
divorciar las veces que quería, pero no se podía cambiar de la AFJP.
Y la ley que se votó hace pocos días -que a lo mejor no es la ideal,
pero es el comienzo de recuperar la dignidad-, permite que el trabajador elija
dónde quieren que le administren sus ahorros, su dinero. Esto es algo que
reclamábamos desde hace mucho tiempo.
Por eso digo que es el momento justo, el momento ideal, para que se empiece a
hablar de la salud del trabajador en su trabajo, de la protección de la
salud del trabajador en su lugar de trabajo. Porque nadie puede dudar de que el
gobierno nacional es uno de los que más ha hecho en los últimos
tiempos por los derechos humanos, y este tema también es parte de los derechos
humanos.
La salud del trabajador en su lugar de trabajo es parte de los derechos humanos,
y la debemos defender entre todos. Por eso es que estoy convencido de que una
vez terminado no va a quedar como un evento más donde se utilizan las mejores
palabras, donde todos tratamos de decir el mejor discurso, donde se habla de muchísimas
cosas de las que se concretan muy pocas; creo que ésta es la oportunidad
y el compromiso que vamos a asumir con los compañeros de CTA para comenzar
en todos los lugares que corresponda, fundamentalmente en el Congreso de la Nación,
para que se dicte una ley que prevenga la salud del trabajador y evite que se
sigan sumando estos miles de trabajadores que pierden su salud, pierden parte
de su cuerpo o pierden su vida.
Este es el compromiso que asumimos. Es importante que comencemos a intercambiar
opiniones sobre la futura Ley de Accidentes de Trabajo, que les permita a los
trabajadores tener una norma que proteja su salud que es su único capital.
Tuvimos una ley que duró 81 años, que era la 9688. Con modificaciones
en varias oportunidades, pero tuvimos una ley que mantuvo la esencia de la protección
de la salud del trabajador. Desgraciadamente, en la década de los noventa,
cuando empezó la década infame de la entrega del patrimonio nacional,
comenzaron a atacar esa ley y se hablaba de la industria de los juicios. Que algunos
señores periodistas, que tenían mucha importancia en aquel momento,
hablaban de la industria de los juicios. Como hablaban también, cuando
levantaban un teléfono y decían “¿dónde está
la soberanía argentina?”. De la misma manera atacaban a la Ley 9688,
justamente para que la sociedad empiece a dudar de la efectividad de esa ley.
Entonces ahora tenemos que darnos cuenta que, después de la década
de los noventa, muchos de nosotros decíamos “qué bien que
estábamos cuando estábamos mal”. Porque nos llevaron a una
situación de tanta desgracia, en lo laboral, en lo económico, en
la pérdida del patrimonio nacional, que cuando estábamos mal estábamos
mucho mejor que cuando supuestamente nos querían hacer creer que estábamos
bien los argentinos.
Simplemente quiero reiterar mi agradecimiento a los organizadores, a los participantes,
y creo que es el momento justo para comenzar una tarea entre las dos centrales
de trabajadores, para demostrar a la sociedad en su conjunto -y en particular
a los trabajadores-, que estamos dispuestos a defender en este caso la salud de
los trabajadores en el lugar de trabajo.
Este es el compromiso que asumimos frente a ustedes y frente la sociedad con el
compañero Hugo Yasky.
Muchas gracias.