Empiezo por un punto conocido pero que tiene relación con respecto a distintos
países, unos grandes y otros chicos. La evaluación que hago en este
momento es que predominan las similitudes, las semejanzas o los problemas comunes.
La parte grande de este mapa es, por ejemplo, La Haya. La población está
considerada en el lugar número 11, pero todos saben que el crecimiento
del PBI es muy débil comparado con el 8 ó 9% que se mencionó
aquí de la Argentina. Aún estamos en un 3% anual, que es una situación
crónica hace tiempo.
Y lo peor, la desigualdad, medida por cualquier parámetro, que es una marca,
una característica de nuestros países de América Latina.
La renta per cápita, el promedio, es bueno, pero el promedio es una falsedad.
El mejor caso es el de los pollos, que se dice que hay dos per cápita,
pero uno come dos y otro no come ninguno. Entonces los promedios son siempre malos.
Uno de los indicadores más fuertes y más sensibles para esta situación
de Brasil y parte sustancial de América Latina y del mundo es el índice
de desarrollo humano, donde nuestra posición es muy mala, la número
63 del ránking.
Con esto llegamos al punto de las mismas observaciones que fueron hechas relacionado
con Argentina y todos los que han hablado, con una mezcla de situaciones de tecnologías
y procesos de trabajo de punta, así llamados desde el punto de vista tecnológico,
de sofisticación, pero también relaciones laborales y esquemas de
trabajo muy perversos.
La superposición es una característica de nuestras economías,
la superposición de lo viejo y de lo nuevo, y la permanencia del malo,
o la acentuación de lo malo del pasado y del presente o mismo del futuro.
Esta es una característica muy fuerte de nuestros países, y por
supuesto de los problemas y su manejo.
Hay un avance, y aquí empieza el tema al que me iba a referir. No es hablar
de Brasil sino del rol de la atención primaria.
Hay que reconocer que hace poco más de 10 años que el sector salud,
empezando por la cabeza del sistema que hace el Ministerio de Salud, somos un
país federativo, tenemos como 27 estados y un distrito federal, que es
Brasilia.
El país tenía centradas su salud y seguridad en el trabajo en el
Ministerio de Trabajo. Con toda la caracterización formal de quiénes
son los trabajadores y todo definido por ley. Tenemos una maravilla de ley, del
tiempo de Juan Domingo Perón, o mejor "nuestro Perón",
que era Getulio Vargas, al mismo tiempo y con la misma inspiración que
es de 1943, y que ha llamado a la consolidación de las leyes del trabajo,
y por muchos y muchos años salud y seguridad eran exclusivamente vinculadas
al Ministerio de Trabajo.
Hace un par de años que el movimiento social y el de salud y el movimiento
sanitario ya lo llamamos en Brasil “el Partido Sanitario”, que tiene
una inspiración italiana inicialmente como el Partido Comunista, pero esto
es poco porque hay muchos movimientos de izquierda que han trabajado juntos para
un modelo de atención de salud.
Se construyó socialmente el cambio de concepto de quiénes son los
trabajadores, y esta no es la definición completa, pero abre el espectro
muy ampliado porque incluye todos los que trabajan. Esto parece obvio, porque
había una definición legal muy excluyente, y la que tenemos acá
sigue diciendo, también los que han trabajado que hoy están desempleados,
y que hoy están jubilados, o los que buscan empleo, y que amplió
tanto que prácticamente consideramos como trabajadores a todos o casi todos.
Lo que es bueno al mismo tiempo pierde un poco de especificidad. Pero esto es
un avance político, reconocer que hay que cambiar el concepto trabajador
hacia población económicamente activa. Eso parece un cambio de palabras,
pero tiene una base política y conceptual muy amplia.
Cartel de trabajo es lo que ustedes llaman formales, en relación de dependencia.
Que es lo que en el pasado eran estos los trabajadores, la estadística
del Ministerio de Trabajo y de la OIT, aún siguen con 23 millones, pero
cuando se cambia hacia población económicamente activa hoy estamos
trabajando con 80 millones.
En la práctica cuando se hace como política pública el cambio
desde trabajadores formales hacia población económicamente activa,
necesariamente entran grupos que no eran tradicionalmente reconocidos, y aún
no lo son.
El SAT (Seguro contra Accidentes de Trabajo), que normalmente abarca todo lo que
hay, es con trabajadores formales y CNT, es la consolidación de las leyes
del trabajo. El SAT aún es monopolio estatal del Instituto Nacional de
la Seguridad Social, nuestro INSS, ha sobrevivido las tentativas de privatización
o de crear las mutuas en Brasil, o mutuas españolas o mutuales chilenas,
o las ART argentinas y las colombianas, que sabemos que son distintas, pero todos
los modelos han fracasado, especialmente después del gobierno de Lula,
sigue estatal, sigue público pero específicamente el SAT aún
es un seguro del Estado.
Hoy todos los trabajadores del mundo, pero específicamente los de nuestros
países, están en un momento muy difícil. Con cobertura del
SAT hay solamente un 24%, que es poco. Hay una interrogación, 26%, son
los que están en los empleos formales pero de empresas chicas, y también
de los servicios públicos civiles, federales, estatales y los municipios,
que son más de 5.000.
Hay un rango desconocido. Ahora nos estamos encaminando hacia la introducción
de salud y seguridad en el trabajo en el servicio público, son más
de 3 millones y esto es un avance.
La característica principal del pasado y lo novedoso en nuestro país
es la superación creciente de la, iba a decir como antes, dicotomía.
Después hablamos de la tricotomía. Pero básicamente lo que
se hacía era tener tres políticas, y el avance de los años
más recientes va hacia buscar una política, con presencia de salud,
que no era una cosa que no existía.
Lo que hay hoy es la definición inicial de una política nacional
de seguridad y salud del trabajador, que llamamos PNSST, y que tiene como seis
directrices, pero las principales son la armonía de la normas, la búsqueda
de acciones conjuntas entre trabajo, salud y previsión social.
Es novedoso lo que se está haciendo en el campo de la salud. Tenemos como
principal implementador de la salud el SUS, Sistema Único de Salud, que
efectivamente es una conquista social muy importante. Es considerada, a pesar
de todos los problemas, la política social más consistente, fuerte,
y más presupuestada en el país es el SUS, público y estatal.
Obviamente conviviendo con el sistema privado. No es el único el público.
Quiero compartir con ustedes los avances. Hay otras llamadas dificultades, otros
retrocesos. Como yo soy brasileño y hasta poco tiempo atrás Dios
lo era, ahora parece que se ha enojado.
Lo que efectivamente es un indicador de noviembre del año pasado, la Conferencia
Nacional de Salud de los Trabajadores, que reunió en Brasilia a más
de 3.000 personas, pero fue antecedida por 27 conferencias en los estados, y de
más o menos mil conferencias en los municipios.
Se estima que estuvieron involucrados en la preparación de la conferencia
como 100 mil personas. Es un indicativo de que salud en el trabajo ya no es un
tecnicismo o una cosa apenas legal, sino también es hoy parte del movimiento
social. Y movimiento social para la salud y para el ambiente.
La RENAST es la Red Nacional de Atención a la Salud del Trabajador, que
es el concepto que se desarrolló en el país de no depender de servicios
exclusivamente para la salud de los trabajadores, la decisión de adoptar
la RENAST es adoptar el concepto de Red, y red jerarquizada donde la puerta de
entrada es la atención primaria.
Hay una red inicial secundaria y otra terciaria. En el nivel secundario hay como
500 municipios elegidos como centinelas, y tenemos como 150 centros de referencia
en el país para la atención secundaria y terciaria, algunos de los
cuales son hospitales universitarios.
El gobierno de Lula cambió de 27 centros de referencia hasta 150. Obviamente
aún es poco. La lista de enfermedades laborales, que era del Ministerio
de la Seguridad, hoy es también del de Salud.
El Nexo Técnico Epidemiológico Previdenciário
es una novedad. La seguridad social tiene que aceptar ahora por ley el criterio
de nexo o de relación epidemiológica de frecuencia de enfermedades,
aún rotuladas como comunes, pero si hay exceso de frecuencia en determinados
sectores de la economía o en determinada empresa, automáticamente
se las considera como relacionadas con el trabajo. Y la novedad es que el sector
económico tiene que decir que no es la inversión del
onus probandi
[1], que es la novedad, que antes el trabajador
tenía que decir “esto es del trabajo”. Ahora la empresa y el
sector económico tienen que decir “esto no es del trabajo”.
Obviamente hay dificultades, pero no hay tiempo más que para las facilidades.
La Constitución de 1988 abrió toda esa puerta para poner la salud
del trabajador en la Constitución Federal, la Ley Orgánica de 1990
también, y según la Constitución nueva es una conquista de
la salud y de las políticas públicas.
Es de un autor del Estado de Minas Gerais, y era un diálogo dentro del
libro llamado “Serton”, y la respuesta era: “Caminante no hay
camino, el camino se hace al caminar”.
Todo esto es poco, política, salud de los trabajadores dentro de la atención
primaria es poco. Aún tenemos la utopía, la creencia de que no se
construye en el sector salud, se construye como un modelo de desarrollo respecto
a la vida, respecto a la salud y el medioambiente.