La justicia social y la igualdad de todos los
seres humanos no son conceptos novedosos, ellos están incorporados en las
constituciones de los países, y a lo largo de los siglos en diversas corrientes
del pensamiento se ha señalado la necesidad de adoptar efectivas medidas
para garantizar que haya igualdad de oportunidades para todos.
La protección de la salud de los trabajadores está estrechamente
ligada a los temas de equidad, y uno de ellos -precisamente- es el acceso de los
trabajadores a los servicios de salud; una de las estrategias fundamentales a
utilizar en respuesta a esta situación de inequidad es la incorporación
de la salud de los trabajadores en la atención primaria de la salud.
El objetivo fundamental de la política nacional de salud es crear las condiciones
que aseguren una buena salud para toda la población. La responsabilidad
primaria de este logro está en las agencias que representan los intereses
de la comunidad. Los gobiernos en sus diferentes niveles son la agencia primaria
responsable del desarrollo y aplicación de esta política, y en particular
el sector salud, quien es el único que acompaña a las personas desde
su nacimiento hasta su muerte.
Para hacer un análisis de la atención primaria en salud no podemos
olvidar que está inmersa en la política nacional de salud, y que
esta política a su vez tiene tres pilares fundamentales. En primer lugar
los determinantes estructurales, políticos, económicos, sociales
y culturales.
En segundo lugar, los determinantes en estilo de vida y, por último los
determinantes de socialización y empoderamiento.
Dentro de los determinantes estructurales encontramos en primer lugar las políticas
públicas conducentes a fortalecer la participación e influencia
de la sociedad, determinantes económicos y sociales.
En la política de pleno empleo, se pueden observar los grandes problemas
que existen todavía en los países de la subregión; por el
alto índice de subempleo que tenemos casi pudiéramos afirmar que
andamos alrededor del 10% en casi todos los países.
Política de seguridad social y bienestar, todos sabemos que la cobertura
de los trabajadores en la región de las Américas todavía
deja mucho que desear. Casi podemos afirmar que el 75% de los trabajadores aún
no tienen una cobertura adecuada.
Dentro de esos determinantes estructurales están también las políticas
de reducción de inequidades, las intervenciones culturales, las intervenciones
para una vida laboral saludable, la protección ambiental y del consumidor.
Quiero detenerme un poco en este punto de la protección del consumidor,
porque en muchas oportunidades este tipo de intervenciones es, no sólo
ajena, sino prácticamente inalcanzable por parte de los mismos individuos.
Es algo que muchas veces escapa de nuestras manos.
Existe una recomendación de la OMS para disminuir la carga de enfermedad
en la cual se recomienda el consumo de frutas y vegetales. Pero si hacemos un
análisis económico de lo que ha sucedido con los precios de las
frutas y vegetales en los últimos 15 ó 20 años, nos damos
cuenta que el incremento que han tenido no es el mismo que el de los granos. Así
que el fortalecimiento de los subsidios estatales a los alimentos menos riesgosos
debería ser una política pública de interés social.
Luego tenemos la protección de los grupos de especial vulnerabilidad, como
son por ejemplo las mujeres, los niños -que desafortunadamente continúan
trabajando-, y por último tenemos el cuidado de la salud. Aquí ya
empezamos a enmarcar la atención primaria dentro de las intervenciones.
En las intervenciones de estilo de vida tenemos el incremento de la actividad
física, los buenos hábitos alimenticios, la reducción del
tabaco, el alcohol, el uso de drogas y las conductas sexuales seguras.
Dentro de los buenos hábitos alimenticios sabemos que esto puede estar
íntimamente relacionado con lo que mencionábamos anteriormente,
y vemos por ejemplo cómo el consumo de carne de vacuno alimentado en pastizales
es mucho más seguro que si los animales han estado siendo alimentados con
granos, fundamentalmente por la producción de omega 3 y el ácido
linoleico.
Dentro de la estrategia de empoderamiento tenemos la educación a la comunidad
y a los trabajadores para una respuesta no sólo individual sino también
colectiva, y el principio de solidaridad.
Con este marco de referencia quiero dar a entender que la atención primaria
en salud no es algo aislado sino que está inmerso dentro de las políticas
nacionales. La salud laboral, como todos conocemos, tiene como objetivo fundamental
la conservación del bienestar físico, social y mental de los trabajadores,
el control de las condiciones de trabajo, la compatibilidad del ambiente y la
organización laboral con las capacidades de cada trabajador.
La declaración de Alma Ata sobre atención primaria en salud -hecha
en 1978- fue el resultado de las tendencias en el pensamiento sobre el desarrollo
de los servicios de atención en salud ocurridos a partir de la II Guerra
Mundial. La atención primaria en salud se define tanto como un nivel de
atención, como en una estrategia para el desarrollo de la salud.
Atención primaria de la salud es el conjunto de cuidados de salud básicos
construidos sobre métodos y tecnologías prácticos científicamente
fundamentados y socialmente aceptables que son accesibles a individuos y familias
a través de su plena participación y a un costo que la comunidad
y el país pueden sufragar en forma sostenible en cada etapa de su desarrollo
dentro del espíritu de confianza en sí mismo y de autodeterminación.
La atención primaria en salud forma parte integral tanto del sistema de
salud, de la cual es una función central y principal foco, como del desarrollo
económico y social global de la comunidad. Es el primer nivel de contacto
de los individuos, las familias y la comunidad con el sistema nacional de salud,
trayendo los cuidados de salud tan cerca como sea posible al lugar donde la gente
vive, y trabaja y constituye el primer eslabón de un proceso de atención
en salud.
Se necesitan mecanismos que garanticen la cobertura universal y el acceso a servicios
aceptables para la población y que promuevan la equidad. Prestar atención
integral, integrada y apropiada a lo largo del tiempo, hacer énfasis en
la prevención y en la promoción, y garantizar el primer contacto
al usuario con el sistema. Las personas, las familias y las comunidades son la
base para la planificación y la acción.
Un sistema de salud basado en la atención primaria requiere un marco legal,
institucional y organizacional, así como de recursos humanos, financieros
y tecnológicos adecuados y sostenibles, y emplear prácticas óptimas
de organización y gestión en todos los niveles para alcanzar la
calidad, la eficiencia y la efectividad, y desarrollar mecanismos activos para
maximizar la participación individual y colectiva en salud.
Un sistema de salud de esa naturaleza promueve acciones intersectoriales para
abordar otro determinante de la salud y de la equidad en salud. El sistema de
atención primaria es un enfoque amplio para la organización y operación
del sistema de salud, que hace del derecho al logro del nivel de salud más
alto posible su principal objetivo, al tiempo que maximiza la equidad y la solidaridad.
Un sistema de tal naturaleza es guiado por principios propios de la atención
primaria, tales como la respuesta a las necesidades de salud de la población,
orientación hacia la calidad, responsabilidad y rendición de cuentas
de los gobiernos, justicia social, sostenibilidad, participación e intersectorialidad.
Los principios esenciales de la atención primaria son la equidad, el involucramiento
de la comunidad, trabajadores y personal de salud, la colaboración intersectorial,
la tecnología apropiada y costos accesibles, y la promoción de la
salud.
Es importante indicar que al sugerirse más responsabilidad y participación
de los trabajadores en el control de sus condiciones de salud, no se está
eximiendo ni minimizando la responsabilidad no transferible diferenciada de los
empleadores y del Estado de garantizar condiciones de trabajo adecuadas y seguras.
Esa estrategia destaca la necesidad de participación de los trabajadores
para el ejercicio de los derechos sociales.
Como propuesta de un paradigma para la reorganización de las acciones de
la salud, surgen en 1986 en la Carta de Ottawa, la cual establece su marco conceptual
y líneas para la implementación de la promoción en la salud.
La Carta de Ottawa define la promoción como el proceso que facilita a la
población los medios requeridos para mejorar su salud y ejercer un mayor
control sobre la misma.
La promoción de la salud en el campo laboral busca contribuir a la mejoría
de los ambientes de trabajo en sus aspectos físicos, organizacionales y
sociales como determinantes del estado de salud, favoreciendo las condiciones
y la adopción de estilos de vida y de trabajo más saludables y el
bienestar general de los trabajadores, optando hacia el desarrollo humano sostenible
con equidad y justicia social.
En la práctica, lo que encontramos relacionado con "atención
primaria en salud" es que existe un grupo de trabajadores con seguridad social,
o cubiertos por las aseguradoras o administradoras de riesgos profesionales o
del trabajo. Este grupo de trabajadores, lógicamente tiene un primer nivel
de atención a través de la atención primaria o una cobertura
a través de esa estrategia, a través de los servicios de salud y
de seguridad social. Pero otra cosa muy diferente sucede con los trabajadores
del sector informal, y en muchos países con los trabajadores del sector
agroforestal aún no cubiertos por la seguridad social, en donde la atención
primaria en salud debe ser brindada por el sector salud a través de los
servicios propios del Estado.
Con respecto al sector informal, es importante indicar que, además de las
dificultades inherentes a la situación de exclusión o de marginalidad
social en la que se encuentra un grupo importante de trabajadores del sector informal,
la implementación de acciones de promoción de la salud en el trabajo
para este grupo presenta algunas particularidades, entre las que se destaca la
ausencia o fragilidad de una base institucional de soporte para las actividades
y los aspectos relacionados con el financiamiento en una perspectiva de sostenibilidad.
La atención primaria en salud debe entenderse como algo dinámico,
y lógicamente es importante la formación de los trabajadores de
la salud en salud ocupacional.
Si hacemos un análisis de los modelos curriculares de las facultades de
medicina, enfermería, ingeniería y otras, en relación con
la inclusión de aspectos referidos a la salud de los trabajadores, todavía
vemos que este porcentaje de modelos curriculares que incluyen estos aspectos
es demasiado bajo. Creo que todavía estamos en deuda de poder modificar
estos modelos curriculares y darles una participación adecuada en las facultades
de medicina, ingeniería y otras, para que los egresados tengan al menos
los conocimientos mínimos en esta materia. Entonces requerimos que de una
parte los profesionales que se están formando puedan tener acceso a esta
información, a este conocimiento, pero ¿qué hacer con aquellos
trabajadores del sector que están en ejercicio en este momento en las unidades
básicas de salud y que no han tenido acceso a esta información?
En algunos países hemos tenido la posibilidad de hacer algunas actividades
encaminadas a que el personal de salud visite directamente las empresas de su
área de influencia, que se desplacen a los sitios de trabajo, que conozcan
los riesgos a los cuales están expuestos los trabajadores y que conozcan
incluso buena parte de la terminología, porque no es lo mismo una batería
en una fábrica textil que una batería -como normalmente la denominamos
como generadora de corriente-.
Es importante trabajar no sólo en la formación del personal de la
salud, sino también a nivel ya práctico llevarlos, tratar un tiempo;
esto no es sencillo, pero es muy importante que el personal de salud y el personal
que trabaja en estos servicios de atención básica se desplace de
sus áreas de influencia hacia las empresas, hacia los sitios de trabajo,
y lógicamente que conozca también del trabajo informal que se está
ejecutando a su alrededor.
El contenido mínimo de un plan de los trabajadores en la atención
primaria debería incluir un censo de los centros laborales de su área
de influencia, una definición de los mecanismos de participación
de trabajadores, empleadores y otros actores sociales, la selección de
áreas y centros de trabajo más críticos para poder trabajar
allí con la mayor dedicación, el estudio de las condiciones de trabajo
en dichos centros y el estudio del estado de salud de los trabajadores en los
centros laborales.
Acá, lógicamente, vendría como punto central el desarrollo
del sistema de vigilancia hacia los principales factores de riesgo a los cuales
están expuestos los trabajadores, determinar sus problemas prioritarios,
la definición de medidas de intervención, prevención, promoción,
recuperación y rehabilitación, la planificación y ejecución
de programas de educación y capacitación, la definición y
el desarrollo de sistemas de vigilancia epidemiológica que ya la habíamos
anotado, y la determinación del impacto ambiental extra laboral.
La atención primaria en salud a lo largo de todos estos años también
ha tenido dificultades, y es importante mencionarlas para poder trabajar en la
solución de las mismas. En primer lugar, la coexistencia de varias interpretaciones
y formas de aplicación del concepto de atención primaria en salud,
lo que ha podido generar conflictos y confusiones. La falta de liderazgo y de
compromiso por parte de todos los actores, tanto de nivel internacional como del
nivel nacional.
Programas de atención primaria en salud diseñados y financiados
por agentes externos, en algunos casos con poca comprensión de la problemática
sociocultural, en desacuerdo con valores objetivos y prioridades de la población.
Dificultades de acceso debido a la ubicación inapropiada de las unidades
u horario de atención inapropiado.
Supervisión irregular junto a herramientas de supervisión inadecuadas.
Dificultades en promover y mantener la participación comunitaria. Limitados
mecanismos de protección social que dan lugar a grandes gastos, desembolsados
por los propios pacientes para consultas y medicamentos pese a la accesibilidad
física a los servicios.
Calidad de la atención percibida por los usuarios como deficiente. Costos
indirectos elevados en términos del tiempo perdido esperando recibir atención
y mayor participación y compromiso de los trabajadores de la salud.
La atención primaria en salud requiere de una
renovación, y debe hacerse tomando en cuenta los siguientes aspectos:

Trabajo en
el marco de los objetivos del desarrollo del milenio y los determinantes sociales
de la salud.

Las transformaciones
demográficas y epidemiológicas, las lecciones aprendidas sobre las
reformas del sector salud, la persistencia de las inequidades en salud, apuntando
hacia la ampliación de los sistemas de protección social y modo
solidario de financiar la salud.

La apropiación
de los criterios de la salud de la población como la base para la toma
de decisiones.

Necesidad
de organizar servicios de atención integrados, continuos y de calidad,
donde estarán vinculados la promoción, la prevención, la
atención de procesos agudos y crónicos y la rehabilitación.
La necesidad de incluir la salud de los trabajadores como un objetivo particular
de la atención primaria en salud y las funciones esenciales de salud pública,
tales como la rectoría en salud, los sistemas de información y vigilancia,
el análisis de salud, la producción de información para la
gestión, el monitoreo y la evaluación y el apoyo a la capacitación
de los recursos humanos.
La existencia de una situación de inequidad debe conducir a la ejecución
de acciones por parte de los niveles de decisión política orientados
a disminuirlas y, ojalá, a eliminarlas.
Nuestro compromiso debe, entonces, estar con la salud para todos, con la salud
de los trabajadores, con la estrategia de atención primaria en salud y
con la reducción de inequidades y de la exclusión social.
Muchas gracias.