En esta ocasión no les voy a hablar de
normas de trabajo, les voy a hablar de personas, de trabajadores, de comunidades.
De hecho, les voy a hablar de una experiencia de cooperación técnica
de la OIT, precisamente en el ámbito de la seguridad y la salud en el trabajo,
orientada a los trabajadores de la economía informal, donde lo que se pretende
es integrar una estrategia de atención primaria de la salud y una estrategia
de salud ocupacional.
Este fue un proyecto piloto que nos permitió incluso preparar el terreno
para la discusión general sobre la economía informal que se llevó
a cabo en la Conferencia de la OIT del año 2000.
La OIT es la única agencia de Naciones Unidas que ha tenido una trayectoria
importante en el estudio del sector informal -y ahora definido como economía
informal-, hace más de 30 años, pero también es la única
agencia de Naciones Unidas que ha realizado intervenciones concretas de cooperación
técnica con este grupo.
También creo que vale la pena recordarles que cuando hablamos de informalidad
estamos hablando no sólo de la informalidad de las relaciones laborales
en el ámbito formal, que es una tendencia de la globalización y
que está vinculada también a la precarización en el empleo
formal, pero estamos hablando también de esas unidades productivas, de
esos grupos de trabajadores que para sobrevivir tienen que buscar alternativas
de ingresos, y que viven en situaciones en donde su trabajo y su vida están
estrechamente vinculados. Ahí sí entonces es mucho más evidente
la articulación entre los aspectos de salud pública y de salud ocupacional
para tener una intervención adecuada.
También es cierto que en muchos casos estas poblaciones no tienen la protección
del Estado para garantizar sus derechos básicos, sus derechos a la salud,
a la educación, a la vivienda y a condiciones laborales adecuadas. En este
caso yo les voy a hablar de ese grupo de trabajadores y no de lo que ustedes llaman
"trabajo en negro".
Aquí podríamos dar otro ejemplo que no está en esta lista,
que serían, por ejemplo, los recolectores de cartones que han surgido a
raíz del corralito aquí en Buenos Aires. Y otras experiencias similares
en el resto del país.
Yo quisiera hablarles de que, a raíz de que se dio esta discusión
general de la economía informal, la Conferencia Internacional del Trabajo
designó a la OIT que tuviera un enfoque integrado para abordar a la economía
informal desde una perspectiva de trabajo decente. En ese contexto, cada una de
las iniciativas que hemos tenido en diferentes ámbitos se deberán
articular en todas las estrategias de empleo que incorporen a la economía
informal.
Si bien es cierto que la OIT ha tenido una experiencia amplia -sobre todo en el
ámbito del estudio y el análisis del comportamiento del sector informal
y después de la economía informal-, ya ha realizado algunas intervenciones,
sobre todo a nivel de políticas macroeconómicas y políticas
de empleo y desarrollo de las microempresas en la economía informal, prácticamente
no ha habido iniciativas en el ámbito de la salud y la seguridad en el
trabajo y de la extinción de la cobertura de la seguridad social a esta
población.
Por eso nos pareció interesante que conocieran este modelo, que no se ha
aplicado en esta región. Este proyecto se llevó a cabo en Africa,
y aunque puede parecer muy distinto y muy distante de nuestras realidades, yo
creo que hay puntos importantes que destacar, aspectos clave de esa experiencia
que podrían ser considerados en el diseño de estrategias nacionales
adecuadas a la realidad y al contexto de cada país.
Aquí tendríamos que tener en cuenta no sólo los aspectos
económicos y sociales sino también los culturales, y yo creo que
en el ejemplo que les voy a dar va a ser todavía más evidente, porque
los aspectos culturales son importantes cuando requerimos una estrategia para
la economía informal.
Este proyecto se llevó a cabo en el contexto de un programa interdepartamental
donde se incorporaron las áreas que vieron en la transparencia anterior
tratando de establecer una estrategia integral en un programa nacional de empleo
en Tanzania en 1992, y esta estrategia de integración debería haber
durado dos años, de 1994 a 1996, pero debido al éxito que tuvimos
en la experiencia piloto se extendió hasta 1999 y se amplió a otros
cuatro.
Desde la perspectiva de la promoción de la seguridad y salud en el trabajo
se abordó un enfoque preventivo que incluía la prevención
primaria y un enfoque de atención primaria a la salud en términos
de promoción de la salud en los lugares de trabajo.
Por lo tanto se incorporó el aspecto de prevención de accidentes
y enfermedades, el mejoramiento de las condiciones de trabajo en los lugares de
trabajo que, como mencioné, a veces eran las viviendas de los trabajadores,
y un programa de promoción de la salud desde la perspectiva de la promoción
primaria de la salud.
Este enfoque estaba vinculado a un fondo de salud mutual básico que incorporó
un sistema de registro de los principales problemas de salud que tenían
los trabajadores de la economía informal, fueran ocupacionales o no, y
de un sistema de acceso a servicios de salud.
La otra parte del enfoque tenía que ver con el aspecto productivo, es decir
cómo vinculamos este aspecto que mencioné anteriormente con la promoción
del empleo a través de incentivos hacia la productividad, mejorar la capacidad
de gestión empresarial de estos grupos, desarrollar sus competencias y
sus capacidades, precisamente para producir mejor, y ayudarlos a organizarse para
defender sus derechos. Es decir, un proceso de empoderamiento de estos grupos
que, en muchos casos, están organizados en asociaciones o en cooperativas.
Trabajamos con 10 grupos de operadores de la economía informal, esos grupos
no fueron elegidos al azar, había habido un diagnóstico como parte
de este Programa Nacional de Empleo de los diferentes grupos de operadores que
existían en unidades productivas en la economía informal, y de ahí
se seleccionaron estos grupos que, como ven, hay una gran variedad de formas de
producción, y los criterios para la selección tenían que
ver con la peligrosidad de las tareas, la capacidad organizativa de estos grupos
y el número de trabajadores, además de que se les invitó
en forma voluntaria a ser parte de este proyecto piloto.
Es interesante aquí, cuando se habla de que una de las características
para definir unidades en la economía informal es el número de trabajadores,
esto es relativo, porque en algunos casos el número es insuficiente para
esta definición.
Los fabricantes de cuchillos de Buya eran cinco personas debajo de un árbol
haciendo cuchillos. Pero el grupo de Dásico era una cooperativa de 300
operarios que estaban ubicados en una manzana, en premisas endebles. Entonces
hay una gran diversidad y yo creo que hay una serie de características
a tener en consideración cuando estamos hablando de estas unidades.
Además, en algunos casos estas unidades están vinculadas a empresas
de la economía informal. En este caso no. Eran unidades que producían
para el mercado local, incluso para una población con bajos ingresos.
Involucramos a las instituciones y a las autoridades del Ministerio de Trabajo
a través de la Inspección del Trabajo, a las estructuras de atención
primaria en clínicas y hospitales. En el caso de Tanzania, como fue un
país socialista, el acceso a los servicios de salud es universal y gratuito,
sin embargo las estructuras de atención no son muy buenas, son un poco
burocratizadas y estas poblaciones a veces tenían temor de acudir a pedir
ayuda o estaban muy lejos de los lugares donde estaban ubicadas sus áreas
de trabajo.
Por lo tanto, lo que hicimos fue identificar proveedores de salud privados que
estuvieran en las cercanías de los lugares de trabajo para que pudieran
dar acceso a esta atención a la salud a través de un modelo que
explicaré más adelante.
Se hizo un análisis de la calidad de la atención de estos proveedores
privados, no se les eligió simplemente al azar.
Se trabajó con la Cruz Roja para un programa de primeros auxilios, que
fue parte de la capacitación de las comisiones que se formaron que ahora
desarrollaré, y se trabajó con la municipalidad, porque en el caso
de la economía informal la autoridad competente en este caso era la municipalidad
y no la autoridad laboral, por el tipo de legislación con que ellos contaban.
Pero trabajamos en particular con los edificios de sanidad pública, aunque
trabajamos con toda la municipalidad también para sensibilizarlos, porque
en muchos casos lo que ésta hacía era destruir las premisas de estos
trabajadores, que también eran sus casas porque estaban ocupando terrenos
que no eran de ellos.
A los dos días ya estaban levantadas nuevamente las premisas. Pero creaba
una situación de acoso y de mucha tensión en las zonas, sobre todo
de Dar Es Salam, que es la ciudad capital.
En este contexto creamos comités de seguridad y salud en el trabajo para
cada grupo, once, porque Dásico es uno de los más grandes, y había
dos comités, no trabajamos con los 300 trabajadores, sino con un grupo
dentro del grupo de Dásico, porque había diferentes ocupaciones
dentro de esa cooperativa, y estos comités de seguridad y salud en el trabajo
tenían el doble propósito de prevención y prevención
de la salud.
Se diseñó el programa de formación en colaboración
con ellos. Lo primero que se hizo fue una evaluación de los riesgos en
los lugares de trabajo, se realizaron entrevistas a los operadores sobre su análisis
subjetivo de su situación de salud, tomándose en cuenta aspectos
de salud pública que de salud ocupacional, se vincularon estos problemas
de salud con las condiciones de trabajo y sobre esa base se diseñó
el material.
El material se diseñó en inglés y en swahili, porque muchos
de ellos no hablan inglés sino sólo swahili, y algunos son analfabetos
y semianalfabetos. Por lo tanto el nivel de escolaridad fue tomado en cuenta.
Se identificaron los riesgos específicos de cada grupo y a la hora de llevar
a cabo la formación se tomó eso en cuenta también, y los
comités de seguridad y salud en el trabajo se establecieron de manera voluntaria.
Es decir, ellos se autopropusieron para formar parte de los comités y dentro
de la estrategia se planteó la necesidad de identificar buenas prácticas
laborales en el caso de cada uno de los establecimientos y, por lo tanto, los
riesgos específicos asociados a cada lugar de trabajo para que ellos lo
asumieran como una estrategia de cuáles deberían ser las buenas
prácticas que asumieran.
También se tomaron en cuenta aspectos de género y edad, porque aquí
vamos a encontrar población desde muy joven, niños trabajando, hasta
ancianos. Y en el caso de las mujeres también se encuentran ubicadas en
las ocupaciones más precarias. Estas señoras se dedican a romper
piedra para venderla para la construcción informal. Son madres solteras,
tienen que pagar a algunos hombres para que las protejan de que las roben, otros
que vienen a quitarles el dinero que ganan durante el día de vender piedrín
en la calle.
Los temas cubiertos en la formación tuvieron que ver con la identificación
y control de los riesgos en los lugares de trabajo con la integración entre
salud ocupacional y atención primaria y con medidas de seguridad para el
uso de herramientas que fue donde detectamos que había más lesiones,
la iluminación, el almacenamiento, el orden, la limpieza, aspectos de higiene
básica, servicios de bienestar social para el grupo, el diseño ergonómico
en los lugares de trabajo, la manipulación y el levantamiento de cargas
que también era un problema importante, el manejo de sustancias peligrosas,
la organización del trabajo, la evaluación de los lugares de trabajo
a través de una lista de verificación -aquí es importante
destacar que todos los elementos que cubrieron el contenido de la formación
estaban reflejados en una lista de verificación, que se definió
y que les permite a ellos corroborar cuáles eran las condiciones de trabajo
y hacer propuestas de mejoras de bajo costo, vinculando así los aspectos
de productividad y seguridad con los de salud en el trabajo-.
También como durante el curso se identificaron los ejemplos de buenas prácticas,
se incorporaron en la estrategia y se trabajó en el empoderamiento de los
grupos para que conocieran sus derechos y la manera de organizarse para defenderlos.
La formación se dio en los lugares de trabajo, directamente ahí,
y consistió además en formación en Primeros Auxilios y Sanidad
Básica.
Se dio asistencia técnica durante los recorridos de inspección y
para la introducción de los cambios, y la lista de verificación
a la que hice referencia existía en inglés y en swahili, estaba
dividida por las áreas de acción que tienen ustedes al costado,
es decir ambiente físico, las premisas, aspectos ergonómicos, higiene
y servicios de bienestar, organización del trabajo y promoción de
la salud, y los agentes estarían incluidos ahí.
Cada una de esas tres columnas se refiere a la fecha de inspección, a la
corrección que es necesario hacer y a la persona que debe llevarla a cabo.
Una misma lista de verificación podía ser utilizada en tres ocasiones
por el comité.
El comité hacía la verificación de las correcciones y definía
si se había hecho o no y qué medidas había que tomar para
que se hiciera.
¿Por qué tenemos que usar una misma lista
tres veces?
Hay que comprender que ellos no están acostumbrados a estar leyendo y escribiendo,
ni a estar en un aula, así que por eso la formación se hizo in situ,
en los lugares de trabajo. Por eso se adaptó la lista de verificación
a algo que fuera útil y fácil de usar para ellos y de poder reutilizar
además.
Se recurrió a los inspectores de trabajo como recursos técnicos
para la formación y la asistencia técnica de los operadores, y una
vez que ellos definieron las diez buenas prácticas, las pegaron en lugares
visibles en sus lugares de trabajo, como un recordatorio de las cosas que no deberían
olvidar de hacer.
Fue muy interesante trabajar con la Inspección del Trabajo, porque la primera
aproximación que tuvimos con ellos fue intentar involucrarlos en el tema
y la respuesta fue “no es de nuestra competencia”, “están
fuera del sector formal, no nos concierne, no podemos ir a inspeccionar ahí”.
En Africa, la población que se encuentra en la economía informal
está entre un 80 y un 90%. Es decir que la población en el empleo
formal está entre un 10 y un 15% en estos países, y algunos tienen
un pie en la informalidad, es decir, tienen dos empleos para tener más
ingresos. O sea que la situación de la enfermedad es muy grave. Y en realidad
muchos de esos inspectores no tenían trabajo, en el sentido que tenían
muy pocas empresas que inspeccionar.
Así que tratando de cambiar esa visión de la inspección hacia
una visión más proactiva y de sensibilización, trabajamos
en analizar la legislación nacional y demostramos que era suficientemente
amplia para incluir a todos los trabajadores en todas las ocupaciones, y también
que el papel de la inspección podría ser aquel de sensibilización
y orientación para la gestión preventiva y no necesariamente sólo
de sanción.
Puse algunos ejemplos del tipo de intervenciones que se hicieron que son de muy
bajo costo, son muy simples y probablemente si hay algún ergónomo
en este aula me va a decir que esto no es suficiente, o no es lo más adecuado,
pero sí es suficiente y es lo que es posible y realizable en el contexto
de esas comunidades. Y fue diseñado por ellos y fue elaborado por ellos.
Y además generó empleo en el sector informal porque, como se produjo
ahí y tenía bajo costo, podía ser comprado por otros trabajadores
del sector informal para utilizarlo en sus lugares de trabajo, y cumplió
con las necesidades básicas de apoyo y confort.
Este es otro ejemplo de orden y limpieza, y lo puse porque realmente es notable,
y les aseguro que es cierto. La diferencia que se produjo fue consecuencia del
trabajo que realizamos conjuntamente con ellos de sensibilización, de cómo
esto iba a favorecer no sólo la productividad sino que iba evitar muchos
de los accidentes que ellos tenían cotidianamente por un problema tan simple
como el orden y la limpieza.
Uno de los responsables de cada comité fue formado por la Cruz Roja en
primeros auxilios, y esto entró a formar parte del sistema del que hablé
de atención por los proveedores privados de salud.
Nosotros donamos un botiquín a cada uno de los grupos, y ellos elaboraron
otros botiquines adicionales, para tener más de uno según el tamaño
del grupo.
Se estableció un sistema en donde ellos tenían esa persona que daba
los primeros auxilios, que era responsable de llenar un registro que iba a decir
de qué se estaban lesionando, en qué había utilizado los
medicamentos del botiquín y cada vez que el botiquín se vaciaba
iba al proveedor de salud privado que se le había asignado, o a la clínica
local, a pedir que le volvieran a dar los insumos para llenar el botiquín
a cambio de la lista.
Con esa lista se pudo establecer un programa preventivo básico y de promoción
de la salud en los lugares de trabajo. En ese programa participaron no sólo
los proveedores privados, sino también los servicios de salud comunitaria
de atención primaria de las clínicas y hospitales de primer nivel.
Fue muy interesante también cómo entraron en contacto y empezaron
a comunicar, se hizo una serie de campañas de salud pública en los
lugares de trabajo que acercó a la comunidad al personal de salud y viceversa.
También se formó al personal de atención primaria de la salud
en aspectos de salud ocupacional para que pudieran entender el impacto de las
condiciones de trabajo en la salud de los trabajadores, y eso también los
acercó a poder reconocer más fácilmente e identificar más
fácilmente estos problemas y su posible prevención.
Se les proporcionó a los operadores equipo de protección personal
básico, y me podrían decir que están en el suelo, descalzos…
Esto es un aspecto cultural, muy difícil de cambiar, e intentamos plantearles
planos de trabajo diferentes, situaciones de apoyo diferentes. Pero definitivamente
ellos viven así, ellos comen así, sus valores culturales tienen
una serie de aspectos que nosotros no podemos simplemente llegar y decir cuál
es la mejor forma de hacer las cosas. Nosotros tenemos que respetar también
la cultura local.
Entonces lo que hicimos fue discutir con ellos cuáles eran sus prioridades,
las medidas en que sentían que requerían o no equipos de protección.
Cuando se pudieron tomar medidas de seguridad colectivas se hizo, y no se tomaron
medidas personales. El uso de máscaras para artesanos de la madera resultó
muy útil porque tenían problemas con la exposición a polvos.
Se consiguió diseñar equipo de protección básico en
esos casos, también con asesoría para que fuera realmente protección.
En el caso de los aspectos de sanidad básica, el problema del agua potable
era muy serio. Esta situación de antes es una de las mejores, porque hay
casos en que ni siquiera hay agua. Entonces se diseñaron también
en el sector informal estos contenedores de agua con una llave, a muy bajo costo,
y se les donaron a ellos, pero debido al bajo costo ellos podían comprar
más y se asignaron responsables de mantener esos contenedores de agua en
condiciones higiénicas para que todos pudieran disponer de ellos, incluso
se rotaban los responsables de dicho mantenimiento.
Otras actividades tienen que ver con la formación del personal del Ministerio
de Salud y los proveedores privados, fue muy interesante cómo involucramos
a éstos en un pequeño sistema de asistencia mutual, porque estas
poblaciones en general no tienen acceso a este tipo de servicios y protección.
Se estableció un esquema en donde los trabajadores tenían que dar
un dólar al mes a los proveedores privados para que ellos los atendieran,
no importa cuántas veces durante ese mes si se enfermaban. Pero si no se
enfermaban igual le daban un dólar al mes al proveedor privado.
Eso también permitió que los proveedores privados se interesaran
en participar en la promoción y la prevención de la salud, porque
eso les mantendría los clientes sin tener que atenderlos. Les abriría
puertas en la medida en que se verificó el interés de los proveedores
privados en estar cerca de esas comunidades y de apoyarlas cuando necesitaran
atención.
Esta población establece redes de subsistencia en donde sus ingresos son
para sobrevivir y sirven para tres cosas: para comer, para pagar su atención
a la salud y para pagar sus funerales. Así que cuando discutimos la estrategia
del sistema mutual, esos tres aspectos se consideraron en un fondo especial de
ayuda también para, en el caso de funerales, y el sistema de salud es el
que mencioné antes.
Las mutuales a nivel mundial empezaron así, cuando los artesanos se organizaron
precisamente para protegerse y tener esta posibilidad.
Hablamos también de que se les involucró en visitas e intercambio,
lo que acercó tanto a los responsables de atención primaria como
a las comunidades a recurrir a esos servicios, y se abrieron canales de atención
y asesoría para los operadores, tanto en el caso de las instituciones públicas
para saber a quién referirse en el caso de un problema de salud que requiriera
una atención mayor, como también a través de las universidades
y otros grupos de asesores en temas de seguridad y salud en el trabajo.
Esto se hizo porque sabíamos que en el momento en que el proyecto terminara
se podría caer todo si no era sustentable. Por lo tanto trabajamos para
integrarlo a nivel de las estructuras básicas del nivel primario de atención
de estructuras privadas básicas, pero que podían tener una sustentabilidad
en la medida en que había un incentivo y programas de asistencia técnica
que existen en universidades y otras instituciones o en organizaciones no gubernamentales,
que podrían convertirse en los que retomaran la estrategia una vez que
el proyecto terminara.
Se generaron nuevos empleos y nuevas oportunidades de empleo dentro de la economía
informal a través de la promoción de fabricación de equipo
de protección de bajo costo. Pero siempre asesorándolos para garantizar
una protección adecuada de dicho equipo.
Yo quisiera retomar que cualquier iniciativa en este ámbito debería
estar vista en el contexto de una política nacional en materia de seguridad
y salud en el trabajo que requeriría una coordinación a nivel nacional
y local -y aquí local, no es sólo regional, sino municipal-, que
tenemos que considerar dentro de esa estrategia la extensión de los servicios
de salud a estas poblaciones que no tienen acceso y que definitivamente se requiere
este enfoque integral de salud pública de primer nivel, atención
primaria de la salud, de salud ocupacional, prevención primaria y de salud
ambiental. Porque estos tres aspectos están absolutamente interconectados
en el caso de esta población.
Tenemos que pensar en mejoramiento de bajo costo porque ellos no pueden invertir
demasiado en esto. Tenemos que pensar en generar competencias para que ellos sean
autosuficientes y puedan ser productivos, y tenemos que considerar la participación
de la comunidad porque es la misma en estos procesos.
Entonces estamos hablando de los trabajadores y sus familias, porque en muchos
casos son ellos quienes están involucrados en el lugar de trabajo. También
debemos garantizar la sustentabilidad de los servicios, porque si no lo que vamos
a hacer es crear expectativas y después dejar a la gente abandonada, y
eso no se puede hacer.
Sobre todo en un sector que está acostumbrado a salir adelante solo, a
no tener el apoyo del Estado ni del gobierno, a no tener el apoyo de nadie más
que de ellos mismos. Y por eso establecen redes de solidaridad muy sólidas
y estrechas, que les permiten una capacidad organizativa que muchas veces no consideramos
cuando trabajamos con ellos o cuando analizamos la economía informal.
Por lo tanto, cualquier iniciativa tiene que considerar la viabilidad económica
y evaluar la eficacia de lo que estamos haciendo antes de extenderlo a una gran
escala. Es muy importante también tener en cuenta que nada de esto puede
hacerse de manera aislada, de una política nacional de empleo, que incorpore
a la economía informal. Que aborde las causas determinantes de la informalización,
que integre la problemática de la economía informal a las políticas
macroeconómicas y a las políticas sociales, que incremente la calidad
y la capacidad y el acceso al empleo de esta población, y que en el caso
de las microempresas se les pueda promover su desarrollo para establecer vínculos
financieros y de mercado con la economía informal, que en muchos casos
ya existe, y de hecho las microempresas más exitosas se han vinculado,
pero también ampliar el enfoque de los trabajadores por cuenta propia y
los trabajadores a domicilio para dar una mayor cobertura, promover el acceso
en la participación en la toma de decisiones de ellos, también en
la política nacional de empleo.
Porque también caemos en este proteccionismo cuando hablamos o trabajamos
con el trabajo infantil. Nosotros vamos a decidir por los niños lo que
es mejor para ellos. Es posible que podamos hacerlo, es posible que tengamos razón.
Pero ellos tienen voz en esto. Y en el caso de los trabajadores de la economía
informal, ellos tienen voz y voto, y tienen una manera de intervenir en garantizar
ese respeto de sus derechos a un trabajo digno y a una vida digna. Por lo tanto,
tenemos que integrar también en las políticas de formación
y en los sistemas formales de formación, estrategias específicamente
orientadas a estos grupos, e incrementar la calidad de esa formación e,
insisto, prever la sustentabilidad de cualquier iniciativa que llevemos a cabo.
Yo voy a terminar con esto que tiene que ver con empoderamiento.
Nosotros tomamos para trabajar, en este caso, un mercado donde las áreas
de circulación eran estrechas y no era posible pasar de la manera en que
estaba organizado este mercado. Cuando nosotros dijimos que por qué no
trabajamos un poco en el orden y la limpieza del mercado, nos contestaron que,
a pesar de que era un mercado con una estructura muy básica y era bastante
estable, no los echaba la municipalidad, ahí compraban sus productos muchos
de los mismos operadores de la economía informal, y pagaban impuestos por
derecho del suelo, en algunos casos ellos pagan impuestos, pero no se les reconocen
sus derechos por los impuestos que pagan.
Entonces nosotros dijimos “por qué no hacen ustedes su parte para
que la municipalidad haga la de ellos, por qué no barren, limpian y sacan
la basura a la puerta del mercado”. “Es que no pasa la municipalidad
a recogerla”. “Intentémoslo a ver qué hace la municipalidad”.
Ustedes no saben lo importante que fue esta experiencia para el empoderamiento
de este grupo, para darse cuenta que pagaban impuestos y tenían derechos.
Para darse cuenta de que podían presionar a la municipalidad para que sus
derechos fueran ejercidos, y a raíz de ahí iniciaron todo un proceso
de derecho de la tierra, de discusión de espacios, de terrenos donde ellos
pudieran vivir y trabajar, porque la mayoría de los terrenos que ellos
ocupaban eran propiedad del Estado. Por lo tanto se podía llegar a mecanismos
para garantizar una cierta estabilidad territorial para estos trabajadores para
que tuvieran premisas mucho mejores y en donde una vez más el compromiso
del gobierno y del Estado también está en ayudar a estas poblaciones
para que puedan vivir y trabajar en mejores condiciones.
En la página de Safe Work van a encontrar más información
sobre esta experiencia, otras cosas que hicimos también en Asia y ahí
están los materiales que se diseñaron que pueden ustedes bajar directamente,
conocer por lo menos cómo se trabajó, qué materiales se utilizaron
y profundizar un poco más en esta experiencia.
En la página de la Oficina de San José hay información de
seguridad y salud en el trabajo de la región en español.
En América Latina no hemos hecho nada en este ámbito aún.
Yo tengo seis años en la región y no ha habido interés de
las autoridades de retomar una estrategia de salud y seguridad en el trabajo para
la economía informal. Espero que este tipo de iniciativas también
favorezcan eso como un incentivo para poder considerar ésta u otras estrategias
posibles para garantizar una mejor vida y una mejor salud de los trabajadores
de la economía informal.