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| Naomi Brent, Sheffield Occupational Health
Project. |
Siempre hemos trabajado mucho con sindicalistas, y siempre he hecho formación
para sindicalistas, entonces conozco muchos delegados en la ciudad y ellos siempre
me han ayudado mucho.
El proyecto ahora es bastante grande. Visitamos los centros de salud, más
o menos 30 en la ciudad, que es el tercio de todos los centros de la ciudad. También
todos los médicos de familia de la ciudad pueden mandar sus pacientes a
vernos, porque piensan que es interesante para nuestra atención.
Nuestra atención consiste en avisar a los pacientes, trabajar con ellos
en el tema de prevención, de arreglar las cosas para ellos en el trabajo.
Eso no es tan fácil.
Empezamos a hacer esto porque en Gran Bretaña no existen estadísticas
a nivel local sobre las enfermedades laborales. Las encuestas nacionales proponen
25.000 casos relacionados con enfermedades del trabajo. Pero otras investigaciones
calculan que las estadísticas son mucho más altas.
Nosotros pensamos que habrá por lo menos 3,
4 ó 5 veces más casos al año de enfermedades relacionadas
con el trabajo. Ese es el primer problema. No hay reconocimiento sobre el problema
de salud laboral.
Todavía no sabemos dónde se encuentran los problemas principales.
No sabemos qué sectores de industria son los peores, cuáles ocupaciones,
cuáles empresas. Lo sabemos en conversaciones, pero no tenemos las tasas
en el papel. Eso no existe.
El sistema nacional para encontrar a los trabajadores que más les hace
falta el asesoramiento no marcha bien. Siempre los trabajadores de empresas donde
hay sindicatos tienen condiciones mucho mejores. Y abarcan la mitad de la población
obrera, en los demás trabajadores nadie se interesa.
El papel de la salud pública es muy pequeño en salud laboral en
este momento. La responsabilidad de pagar médicos de salud laboral es de
las empresas. El gobierno casi no paga ningún médico ocupacional.
Es un tema con el que estamos muy enojados. Presentamos muchas quejas.
Ni los empleadores ni la Superintendencia inglesa conocen la historia completa.
El tema es que no hablan con los trabajadores. Entonces la historia de salud laboral
la conocen los trabajadores y nadie más. La imagen de qué sucede
no es buena.
La atención primaria tiene un rol muy especial. Para nosotros ha sido lo
central de todo lo que hacemos. Cada año hacemos nuevas acciones, clases
y conferencias para sindicalistas, pero lo que hacemos centralmente día
a día es trabajar con los médicos de atención primaria. Hay
muy pocos trabajadores que tienen acceso a un sistema de salud ocupacional. Los
convenios de Europa dicen que el gobierno inglés tiene responsabilidad
de tener un sistema así, pero hasta ahora no ha hecho nada. Y hasta en
la salud laboral el número de médicos que trabajan en empresas,
así como el de enfermeras, está bajando, y la razón para
eso es que las empresas se están cortando en pedazos más y más
chicos para evitar responsabilidades como esa.
Cuando yo empecé a trabajar me encontré muchos trabajadores a los
que les revisaban los oídos en el trabajo todos los años, y a los
mineros siempre el gobierno les revisaba los pulmones cada dos años. Eso
ahora no existe. Lo hemos perdido. Entonces el rol de atención primaria
es recoger todos los pedacitos que quedan.
La gran mayoría de la población se registra con un médico
de familia. Todo el mundo sabe quién es su médico. El 90% va a consultar
a su médico al menos una vez cada tres años. Hay personas que van
más veces.
Nosotros calculamos que más o menos el 7% de las visitas de los pacientes
son relacionadas con el trabajo. Lo más importante de todo es que los médicos
de familia los tienen muy en confianza, y nosotros trabajamos mucho con eso. Muchas
veces vemos personas que están enfermas por razones de trabajo, pero no
quieren ver a la enfermera que está en el trabajo, no quieren hablar con
el médico del trabajo, ni con el sindicato, tienen miedo de todo. Pero
siempre tienen confianza en el médico de familia.
Nosotros prestamos un poco esta confianza. Otra cosa es que el médico de
familia se preocupa por el paciente, su familia y toda su vida, no solamente las
horas que está en el trabajo o que le duele algo.
Nuestro trabajo es desde el punto de vista que nosotros nos paramos al lado del
paciente y es como un trabajo muy fraternal, y la confianza es muy importante.
Estamos fuera del trabajo, por eso las personas tienen más confianza en
nosotros.
Carlos Rodríguez ha hablado mucho del problema de las personas que trabajan
informales, y estas personas van a ver al médico de familia cuando se enferman.
Nosotros ahí tenemos la oportunidad de verlas.
Hasta para nosotros este trabajo es muy difícil. Cuando nosotros hacemos
notas todo lo que escribimos lo ponemos en la cartera del cliente, y todos esos
papeles son propiedad del Ministro de Salud, y otros ministros del gobierno pueden
entrar en esa cartera aunque todo es de confianza.
Entonces cuando yo hablo con alguien que está en trabajo ilegal, le digo
que no voy a escribir nada, y guardo el lápiz, pero le digo que charlemos
sobre sus problemas y ver si podemos hacer algo.
Yo he tratado de gestar un proyecto trabajando con mujeres que trabajan en la
casa, en textil, en electrónica, en almacenar papelitos, y cosas parecidas.
Éste es un trabajo muy secreto, porque muchas veces la familia está
cobrando el seguro social y este trabajo le permite ganar un poco más de
dinero. Y he encontrado muy difícil hablar con estos trabajadores. Pero
yo tenía como recurso regalarles algo para ayudarles, como lámparas,
detectores de humo, y todas esas cosas, como sillones para trabajar. Como a mí
no me tenían confianza, las han repartido las enfermeras de niños
que visitaban las casas, las matronas. Nuestro trabajo lo hacemos de manera improvisada.
Trabajamos con los médicos, pero también con las enfermeras, las
fisioterapeutas, los psicoterapeutas también, que le dicen a los pacientes
que me vengan a ver, a mí o a mis colegas.
Lo que les interesa a los médicos es que ayudamos con la diagnosis. Por
ejemplo, nosotros tenemos mucho tiempo para sentarnos al lado del paciente y hablar
con ellos sobre qué hacen y cómo lo hacen. Con un poco de teatro
y un poco de dibujo me explican lo que hacen. Después yo puedo comenzar
a hacer preguntas, si hay humo, dónde le duele, si tienen descansos, cosas
así. Entonces podemos hacer una historia muy completa de las condiciones
en el trabajo.
Esto es muy importante para casos de asma y también para lesiones repetitivas.
La historia completa del trabajo es muy importante en los casos de cáncer.
Es una cosa muy difícil. También hacemos exámenes sencillos,
de oído, sordera, función de pulmones, sensibilidad de los dedos,
porque nosotros vemos muchas personas que tienen enfermedades por vibración,
y que pierden las manos, que para ellos son la parte más importante de
la vida.
Pero lo más importante que hacemos es la prevención. Podemos dar
al paciente mucha información y asesoramiento sobre cómo cambiar
las cosas en el trabajo. Por ejemplo la reducción del ruido, la sustitución
de productos químicos peligrosos, cambiando la ergonomía del lugar
de trabajo, para la computadora o la línea de producción.
Todo lo conversamos con el paciente y con él buscamos las soluciones.
A veces contactamos a los empleadores por parte del paciente, entonces el paciente
tiene que autorizarnos, y si tiene mucho temor no lo hacemos. Muchas veces vamos
con ellos, y somos como un delegado del sindicato.
También, cuando no se puede hacer nada más, a todo el mundo le hace
falta plata, informamos sobre beneficios sociales y bastante con la indemnización,
algo más abierto en Inglaterra el sistema de beneficios para enfermedades
ocupacionales.
Ahora el trabajo ha cambiado, en todo el mundo cambia. Cuando empezamos el trabajo
pasamos 15 años cuidándonos de los problemas que se habían
amontonado para los trabajadores del acero, metalmecánica, minería
de carbón, la industria de hacer cuchillos, cierres, tijeras, etc. Hasta
los años 80 la mayoría de la población de Sheffield trabajaba
en eso, en metal. En estos días ese trabajo continúa, pero las fábricas
de acero están muy automatizadas y ahora uno entra en donde están
los hornos y hay sólo cinco hombres, cuando 25 años atrás
había como mil.
Cuando se cambiaban los turnos enfrente de las fábricas de acero se encontraba
una cola de autobuses para llevar a todos los trabajadores a sus casas. Hoy salen
una docena de hombres que estaban trabajando con computadoras, y el trabajo de
acero se hace solo.
Sheffield es una ciudad donde específicamente el cambio de trabajo es más
agudo que en toda Gran Bretaña, pero es lo mismo, ahora no hay muchos trabajadores
del acero pero hay muchos más trabajadores en los bancos. Hay miles y miles.
Y en los centros telefónicos y todo ese tipo de trabajo.
En los años 80 había muchas redundancias. Encontramos tras eso que
el trabajo se intensificó y ahora los problemas que vemos son de estrés
y de lesiones de efecto repetitivo. Y vemos menos personas con problemas en los
pulmones, por el ruido o por trabajo muy pesado.
Todo va cambiando en el mundo del trabajo. También toda la atención
primaria se está cambiando en Inglaterra.
Nuestro asesoramiento es muy sencillo porque lo que vemos son problemas cotidianos,
problemas de dolor de espalda, de las manos, de cabeza, de asma. Entonces podemos
conversar con las personas sobre cambio de turnos, un cambio de aceite en el trabajo
si tienen dermatitis o asma, un cambio de escritorio, o una rotación de
tareas.
También porque vemos la realidad, no estamos metidos en un libro, hemos
encontrado problemas que no estaban bien reconocidos. Estaban en los libros, pero
en el pueblo no se conversaba sobre eso. Entonces nosotros hemos reconocido muchos
más casos de asma, de neumoconiosis a causa de humo de cobalto por ejemplo.
Hemos notado trabajadores con problemas de falta de memoria a causa de gases de
solvente. También casos de asma a causa del humo de los líquidos
refrigerantes en metal mecánica. Lo interesante de mi trabajo es que veo
alguien que tiene asma de tal empresa, una semana más y veo otro hombre
con asma. Ellos no se conocen, no hablan el problema en el trabajo. Voy a mi oficina,
hablo con mis colegas, ¿acaso alguien ha visto alguien con asma en tal
empresa? Y contestan que sí, que conocen otro caso, entonces hacemos el
análisis epidemiológico.
Los problemas que hemos visto en estos años
han cambiado todo el tiempo. Los problemas psicológicos forman una parte
muy grande de nuestro trabajo, el problema del estrés. Yo encuentro que
los pacientes son muy específicos sobre qué cosa en el trabajo les
está molestando. Dicen “yo creo que el estrés es de mi trabajo
pero no sé de qué”. Ellos saben si es de los turnos, si demasiado
trabajo, si es estar aburrido por falta de trabajo, o cualquier cosa. Ellos los
saben muy bien.
La otra gran parte de esta torta son problemas de las articulaciones, codos, muñecas,
hombros y también la espalda.
En las empresas de Inglaterra que están bien arregladas, donde hay buenos
sindicatos, no hay mucho trabajo pesado porque se usan asistentes mecánicos.
Pero en el trabajo inseguro, eso ocurre en almacenes, en esas personas encontramos
muchos problemas de espalda.
El problema de los oídos en Sheffield es terrible, porque es una ciudad
de industria del metal, y nosotros pensamos que las tasas de sordera allí
son tres o cuatro veces más que las tasas nacionales, y que tampoco nadie
se da cuenta hasta que la esposa le dice al hombre que no lo escucha. Y es que
el pobre está bastante sordo.
El presente y el futuro
El estrés relacionado con el trabajo es el problema más grande y
que nos toma mucho tiempo. En eso podemos trabajar mucho con un paciente, si podemos
pedir a su empleador si le pueden ayudar con cambio de trabajo, de horario y cosas
así de sencillas.
Las horas de trabajar en Inglaterra todavía son muy largas. Hay tres empresas
panaderas muy grandes, y en una es muy normal trabajar 60 horas por semana. Es
algo terrible, y también tratamos de ayudar a los pacientes, conversar
con el empresario acerca de que tiene que bajar sus horas de sobre tiempo, pero
que las exigen en esas fábricas.
Pensamos que hay más cáncer relacionado con el trabajo del que es
reconocido, y en eso la atención primaria es muy importante, porque nosotros
vemos las personas que dejaron el trabajo porque estaban enfermos o los trabajadores
jubilados.
Recientemente vi a un hombre que tiene cáncer de vejiga, y él pensaba
que sería por un aceite que había trabajado en los años 60.
Pero yo fui a ver su taller de trabajo de la plata, a revisarlo, y me acordé
que ese trabajador para soldar la plata tenía cadmio añadido a la
plata para trabajarla más fácil, y eso produce cáncer de
vejiga. Ahora está bien de salud, pero está enojado.
Los trabajadores inmigrantes son los más vulnerables. Nosotros siempre
hemos hecho bastante para conversar con ellos. Hemos trabajado con los médicos
de familia que tienen en su lista muchas personas de Pakistán, muchos árabes,
muchos afrocaribeños, y también muchos de mis colegas son árabes
o pakistaníes.
Muchas gracias. |