Moderador:
Guillermo Alonso Navone, subsecretario de Relaciones Laborales. MTEySS.
Todos nosotros, desde el Ministerio de Trabajo de la Nación y de las autoridades
provinciales del Trabajo, estamos en una ardua lucha por el trabajo decente que
recién incluso se anunciaba, la lucha está porque queremos todos
un trabajo digno. Evidentemente, en esta materia especial de la salud y seguridad
en el trabajo -como en cualquier otra-, la registración, o las condiciones
de trabajo de los convenios colectivos, el trabajador no puede solo. Es evidente
que necesitamos del trabajo arduo de las organizaciones sindicales. El sindicato
es el medio para que el trabajador tenga mejores condiciones de trabajo y en definitiva
mejores condiciones de vida. La presencia del sindicato en el mundo de las relaciones
laborales, mundo en el que me toca a diario estar, es sin duda una obligación,
porque es el mejor medio para lograr el objetivo que creo que perseguimos todos
los que participamos en las relaciones laborales: Mejorar las condiciones de salud
y seguridad en el trabajo. Y necesitamos una presencia que vaya creciendo, que
vaya generando credibilidad en los propios trabajadores. Que vaya habiendo una
mayor sindicalización, porque con una entidad sindical fortalecida y la
negociación colectiva de las condiciones de salud, van a poder llegar mejores
resultados.
Tenemos que pensar, en principio, que un accidente, o una enfermedad profesional,
no es una fatalidad; obedece a alguna causa, siempre. Sobre este tema debemos
trabajar. Debemos trabajar también con los empleadores, y sé que
los empleadores quieren trabajar en esto, no solamente porque los hay quienes
quieren cumplir con la ley, o quienes quieren cumplir con la responsabilidad social
que tienen como tales, sino porque un empleador que tiene mejores condiciones
de trabajo tiene un ámbito en que el trabajador es más productivo.
Y esto le interesa al empleador y le interesa al trabajador porque, en definitiva,
es más productivo, porque está más cómodo y en condiciones
justas para trabajar.
Entonces me resta hablar del tercer factor del cual se habló bastante,
que es la inspección del trabajo.
Necesitamos que los sindicatos trabajen también, no solamente en la disputa
o en la concientización o en la concertación con el sector empresario;
que trabajen con el Estado, con la inspección del trabajo, y necesitamos
todos, esto es evidente, una inspección fortalecida: en cantidad de gente,
en capacitación, en presencia, en que frente a un hecho llegue y lo haga
rápido.
Pero fundamentalmente, una inspección que no tenga unos preconceptos que
a veces rondan. Que sea creíble, porque esa inspección tiene que
estar enmarcada en la ética. Y en la ética yo quiero enmarcar a
todas las relaciones laborales, y en este caso especialmente, la labor también
de las entidades sindicales.
Walter
Migliónico Caíno.
Secretaría de Salud y Medio Ambiente. PIT-CNT. Uruguay.
SALUD LABORAL Y MEDIO AMBIENTE EN URUGUAY Y LA VISIÓN
DE LOS TRABAJADORES
Nos pidieron que opináramos y habláramos de estrategias sindicales,
y nosotros nos preguntamos… ¿qué es estrategia? Fuimos al
diccionario, y allí encontramos que es “habilidad para dirigir un
asunto”. ¿Qué asunto? Impedir que el estado de salud de los
trabajadores sea perjudicado en ocasión o a consecuencia de su actividad
laboral.
Hablando de estrategia, pensamos y tomamos estas palabras de alguien que hace
25 siglos escribió un manual de estrategia: el chino Sun Tzu. Este señor
decía en una de sus consideraciones para una mejor dirección de
la estrategia que “aquel que sólo ve lo obvio gana sus batallas con
dificultad; aquel que mira debajo de la superficie de las cosas, gana con facilidad”.
Mirar debajo de las superficie de las cosas, ir a la raíz del tema, pensamos
nosotros que es nuestro aporte. Y ¿cuál es la raíz del problema?
Los efectos del trabajo sobre el estado de salud de los trabajadores no son ni
castigo divino ni obra de la fortuna o de la infortuna. Son los efectos de las
definiciones que se toman al organizar el trabajo. Y esto es bien claro.
Podemos tomar por ejemplo el proceso de trabajo de los cereales. Debo aplicar
desinfectantes de suelo, luego agrotóxicos para combatir los insectos,
y luego algún tipo de fertilizantes; también estoy definiendo de
qué van a enfermar o morir los trabajadores. Nos parece que esto es un
elemento a tener en cuenta.
Nosotros, y cuando digo nosotros me refiero a los trabajadores uruguayos, en esta
presentación están las definiciones que votamos en nuestro último
congreso. Pensamos que en esta definición, el centro de este tema se enmarca
en otra manifestación de una lucha por el poder. El poder de definir cómo
se realiza el trabajo.
Vemos informes y leemos estadísticas. A la luz de los informes y de las
experiencias que otros compañeros sindicalistas han aportado, tenemos bien
claro quién está perdiendo esta pelea de definir cómo se
realiza el trabajo.
Pensamos nuestra estrategia, en incidir en la forma como se organiza el trabajo.
Sin duda alguna tenemos muchas limitaciones. Tal vez la más importante
o más a tener en cuenta es la falta de fuentes de trabajo. En nuestro país
tener trabajo es un bien. Más acá o más allá de que
los indicadores macroeconómicos muestran que ha bajado bastante la desocupación,
todavía tenemos carencia de puestos de trabajo. Entonces tener trabajo
es un bien, y no tenerlo es caer en una forma de exclusión en la medida
en que cuando uno está trabajando está incluido socialmente. No
sólo está realizando un trabajo útil, sino que también
a nivel individual y personal está cumpliendo la función más
gratificante del hombre, que es trabajar.
Cuando uno no tiene trabajo lo primero es buscarlo hasta conseguirlo. Conseguir
trabajo está bárbaro, pero ¿cuánto me van a pagar,
dónde es, y qué tengo que hacer? Y allá en el quinto, sexto,
séptimo lugar, uno evalúa la forma como trabaja. Porque le parece
que el bien que adquiere, ese trabajo, tiene un valor superior incluso a la forma
como trabaja.
Nosotros hemos visto que, si bien es importante el tema de la creación
de fuentes de trabajo, es una limitación a todo esto que nos estamos refiriendo
de las estrategias que nos marcamos como central sindical, que muchas veces la
creación de fuentes de trabajo no debería caer en la trampa de que
como no hay puestos de trabajo, cualquiera sirve.
Lo importante es tenerlo, y eso es una dinámica. Ahora tenemos más
puestos de trabajo. Nosotros continuamos reivindicando puestos de trabajo de calidad.
Últimamente se ha dado en nuestro país que han aparecido algunos
empresarios de Malasia, antiguos tigres de Oriente, ahora convertidos en tigrecitos,
que están viniendo a nuestro país y han instalado dos plantas de
confección de productos de látex (guantes, preservativos, etc.)
y se crearon puestos de trabajo en una localidad cercana a la capital de nuestro
país. Se generó un emprendimiento con más de 250 trabajadores,
para los cuales sí había trabajo, pero era en cualquier condición,
de cualquier manera, sacaban el látex caliente con las manos limpias nomás,
tenían ritmos elevadísimos de trabajo, lo cual detonaba la aparición
de dolencias ósteomioarticulares, o lesiones por esfuerzo repetido. Además
tenían salarios por debajo de los límites que los propios convenios
colectivos de esa rama de actividad indicaban.
Esto es un ejemplo de lo que nos está pasando. No tenemos trabajo, “bueno,
venga, tiene aquí la posibilidad de trabajar”. Tienen exenciones
tributarias, impositivas. Esos son temas que vemos cuando hacemos el planteo de
definir la forma como trabajamos.
Nuestro eje de acción está definido por nuestra estrategia, la participación
de los trabajadores es su definición, que no es fácil. Nos cuesta
mucho internalizar a nivel de nuestro colectivo, de nuestros compañeros,
de nuestros trabajadores, y aún de nuestros dirigentes, la problemática
de la defensa de nuestra salud en el trabajo. Como eje de acción, participación
de los trabajadores en sus definiciones, la aplicación de las leyes que
regulan la forma como se trabaja.
Nosotros tenemos en el marco regional del MERCOSUR buenas leyes, pero son muy
genéricas. También buscamos, insistimos en la aplicación
de las leyes que habilitan nuestra participación en esas definiciones.
Desde 1988 Uruguay tiene ratificados los convenios Nº 148, Nº 155 y
Nº 161 de la OIT, la Ley Nº 15.965. Todavía hoy, si bien debemos
reconocer que se han hecho algunos avances a raíz de la asunción
del nuevo gobierno, estamos trabajando en esto, vamos a trabajar y vamos a sacar
adelante esto. Casi 20 años después no hemos aplicado estas herramientas
que consideramos significativas para revertir esta problemática.
No negamos nuestro aporte a cualquier iniciativa que revierta en mejores condiciones
y medio ambiente de trabajo. Pero consideramos, esta es nuestra humilde opinión,
que sin una efectiva participación de los trabajadores en la definición
de los procesos productivos, no será posible avanzar en los objetivos de
disminuir los efectos y las consecuencias del trabajo sobre nuestro estado de
salud. Si nosotros no participamos en la definición del proceso
productivo, no vamos a poder. Es la opinión de los trabajadores uruguayos
que esto es así.
Así como planteamos que la problemática para nosotros se va a revertir
con una efectiva participación de los trabajadores en la definición
del proceso productivo, no negamos, puesto que está absolutamente demostrado,
que son posibles avances en la mejora de las CyMAT generadas en un marco tripartito,
donde la empresa, el Estado y los trabajadores tienen su rol.
• Los empresarios dando cumplimiento a su deber
de seguridad
Uruguay aplicó, a principios del siglo pasado, la doctrina jurídica
francesa, que implica que desde el momento en que el trabajador está subordinado
al empleador por el contrato de trabajo, el empleador tiene dos obligaciones básicas
con el trabajador: Brindar el deber de seguridad, o sea, evitar que el trabajo
le implique daños, alteraciones al estado de salud del trabajador, y aún
si brinda ese aspecto preventivo y ocurre ese deterioro del estado de salud, debe
repararse. Debe brindarse el seguro de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales
al trabajador que ha sufrido los efectos de ese trabajo para reparar, sea económicamente,
sea psíquicamente, sea fisiológicamente.
• El Estado fijando las pautas y controlando
ese deber
Venimos en el Uruguay de décadas de neoliberalismo, en las cuales ideológicamente
se subvirtió el derecho del trabajo. El derecho del trabajo no es como
otras formas del derecho, como pueden ser el derecho comercial, el administrativo,
el de familia, un instrumento o una herramienta. No es una herramienta para dirimir
conflictos entre dos partes iguales.
El derecho del trabajo nació y es una construcción artificial de
la sociedad para proteger al débil frente al poderoso. El débil
es el trabajador y el poderoso es el empleador. Debe haber muchos textos de derecho
laboral que plantean esto. Bien, ese derecho del trabajo le da un rol prioritario
y fundamental al Estado, en el sentido de que debe fijar la forma como se realiza
el proceso de trabajo, establecer las condiciones y el medio ambiente de trabajo
y, en consecuencia, controlarlo.
La inspectora general del Trabajo del Uruguay, la colega María Narducci,
decía que se había aumentado la cantidad de inspectores, y ese es
un viejísimo planteo de nuestra central sindical desde 1966, en que fue
creada: dotar a los servicios inspectivos del trabajo a efectos que den cumplimiento
a su rol histórico fundamental, de los recursos, los medios, los especialistas,
y eso en los últimos dos años se ha logrado aumentar la cantidad
de inspectores, algo que vemos positivo.
• Los trabajadores participando en las definiciones
Porque yo decido trabajar, y me sale el tema de la tintorería, el tema
del percloroetileno. Todo el mundo lo sabe, debe haber toneladas de bibliografía
sobre los efectos de esa sustancia sobre el estado de salud de quienes lo manipulan.
Alguien definió que vamos a trabajar, a desengrasar las telas con percloroetileno.
Nosotros pensamos que esa definición del proceso productivo que tiene una
razón y una lógica, que para llamarla elegantemente la llamamos
una lógica "productiva", se define que se haga de esa manera,
entonces nosotros queremos participar en esas definiciones.
Tal vez haya otro producto que sea menos tóxico. Tal vez haya otra forma
de realizar el trabajo que sea menos dañina para el estado de salud de
los trabajadores.
• Obstáculos y limitaciones
Consideramos absolutamente natural que los empresarios se opongan a nuestra participación,
y aún hoy día, que escuchamos hablar permanentemente del rol social
de las empresas. Acá me tomé el atrevimiento de traer una frase
del premio Nóbel de economía de 1978, el padre de los Chicago boys,
don Milton Friedmann, que falleció el año pasado. Y el escribía
en un libro algo que ahora todos nos olvidamos: “El único fin de
las empresas es aumentar sus beneficios”.
A nosotros nos parece excelente que haya empresas que tengan una preocupación
social, pero “no vamos a cuidar al trabajador para que sea más productivo,
vamos a cuidarlo para explotarlo mejor”. A nosotros no nos parece aceptable,
porque aquí hay algo en que perdemos la perspectiva: Salud y seguridad
en el trabajo. La salud y el trabajo son dos derechos humanos fundamentales, reconocidos
como tales en la carta de las Naciones Unidas de 1948. Que todos nuestros países
deben respetar en tanto miembros del concierto mundial de naciones integrantes
de las Naciones Unidas.
Un poco para precisar las cuestiones. Una consecuencia de las décadas del
neoliberalismo, un obstáculo y una limitación a esto que nosotros
estamos planteando, es que los servicios especializados del Estado están
muy débiles o son muy inexistentes. Fueron expresamente, yo diría
usando un término… exterminados.
En 1984, el Reino de España donó al Uruguay un excelente laboratorio
con la última tecnología, para evaluar contaminantes en los puestos
de trabajo. Contaminantes químicos, físicos, incluso biológicos.
Ni las baldosas de los laboratorios quedaron. Eso fue anulado. Pensamos que se
está trabajando para revertirlo pero pese a las buenas intenciones va a
costar muchos años revertir esta situación.
Como obstáculo y limitación, nosotros vemos que las normas legales
no reflejan los avances de la ciencia y la técnica. O si lo hacen son genéricas.
Fíjense en el Decreto Nº 647 del 78. En 1978 teníamos en el
Uruguay una dictadura cívico militar en la cual se modernizó la
reglamentación en lo que hace a cómo se fijan las condiciones y
medio ambiente de trabajo en el ámbito rural.
Esa reglamentación refiere a otra ley de 1914. Es una cuestión que
por suerte hoy, estamos participando en un ámbito tripartito para reglamentar
el Convenio Nº 784, condiciones de salud y seguridad en el agro, con las
dificultades que tenemos. Es contradictoria la situación porque nosotros
somos un país agroindustrial: casi el 40% o más de nuestras exportaciones
provienen del medio rural y no tenemos ninguna reglamentación que determine
cómo se determinan las tareas del campo desde el punto de vista de la salud
laboral y la seguridad. De acuerdo a las estadísticas, el análisis
de siniestros que produce el Instituto Banco de Seguros del Estado, 42 años
de estudio, es el colectivo sindical con más muertos, mutilados y enfermos
por el trabajadores. El 7% de la población económicamente activa
asalariada del país tiene el 20% de las muertes y el 27% de las mutilaciones.
Pese a ese dato objetivo, uno a veces a las estadísticas les puede hacer
decir lo que quiera, la reglamentación que tenemos es de 1968, no dice
nada, refiere a una ley de 1914, lo cual es muy limitante, reconozcamos, y lo
reconozco públicamente, que estamos trabajando para cambiar.
• Reglamentación de industria, comercio
y servicios
En Uruguay, una panadería, una carnicería, un banco, un establecimiento
metalúrgico con estampadoras, balancines, una farmacia, se rigen por la
misma reglamentación. Es una reglamentación muy buena pero genérica.
Es necesario adecuarla a cada ámbito específico.
Con respecto a las enfermedades profesionales en nuestro país, se mantienen
en la lista anexa al Convenio Nº 121, prestaciones en caso de accidentes
de trabajo y enfermedades profesionales. La lista original del año 1980
comprendía 29 enfermedades profesionales, y la OIT ya se ha cansado de
mandarle comunicados al gobierno uruguayo, a los anteriores y al actual gobierno
también, para ver cuándo actualizan, ya que la OIT reconoce 53.
Esa es una seria limitación. En el Uruguay por ley las enfermedades indemnizables
cuando un trabajador las contrae son las que figuran en la lista anexa al Convenio
N° 121, las 29 originales, no las 53 que hoy reconoce la OIT.
Aún no hemos reglamentado el Convenio Nº 155, definición de
políticas nacionales en materia de salud y seguridad en el trabajo. Definición
tripartita, lo que veníamos hablando. Ni hablar que la reglamentación
que va a salir no es la que nosotros aspirábamos, pero es un avance que
se está reglamentando. Y ni hablar del Convenio Nº 161, la instauración
del servicio de salud en el trabajo. Esto es algo en que se pierde la perspectiva.
Muchas veces, cuando hablamos de las normas ISO está todo bárbaro.
La OIT, desde hace décadas tiene mecanismos específicos para organizar
todo lo que tiene que ver con la salud y la seguridad en el trabajo y no le prestamos
atención. Fíjense lo importante que puede ser en cada lugar de trabajo,
en cada rama de actividad, que haya un médico especialista, en medicina
del trabajo o medicina ocupacional, como se llama en mi país, que esté
monitoreando el estado de salud fisiológico del trabajador para introducir
los cambios en el proceso de trabajo que esa lectura le permite indicar.
Hay algunos servicios en el Uruguay que se dedican a esto, pero son controles
de ausentismo, si el trabajador vino o no, y por qué, pero no insisto en
esto.
Nosotros, entre los obstáculos y limitaciones actualmente observamos cómo
se insiste con la gestión de la salud y la seguridad. Nosotros consideramos
que sin la aplicación total y plena de los convenios Nº 155 y Nº
161 sólo se apunta a favorecer al capital en esta lucha por el poder de
definir como trabajador.
¿Quién ha venido gestionando hasta ahora? Lo sabemos, y sabemos
los resultados. Los trabajadores lo hemos pagado, literal y prácticamente
con nuestra sangre. Y para que no digan que “este hombre vino y ve la paja
en el ojo ajeno y no la viga en el propio”, como decía el fundador
histórico de nuestra central, recientemente fallecido, el compañero
José “Pepe” D’Elía, “no vamos a ser ni autocomplacientes
ni auto flagelantes, también tenemos que reflexionar hacia la interna de
nuestro movimiento sindical y vamos a destacar lo nuestro”.
Tenemos muchas dificultades para internalizar en nuestro colectivo sindical la
importancia de la defensa de nuestra salud en el trabajo. Y eso es objetivo. Tenemos
muchas dificultades, no sólo a nivel de nuestros compañeros sino
a nivel de la máxima dirección. En Uruguay aún no hemos avanzado
en el sentido de comprender todo lo que implica el tema de salud laboral. Uno
de los obstáculos y limitaciones más importante es que nosotros
no podemos exigir participación y definir como un eje estratégico
la participación de los trabajadores en la definición de cómo
son los puestos de trabajo si no capacitamos adecuadamente a nuestros trabajadores.
Y no para que estos sean solamente controladores de normas, sino que estamos capacitando
específicamente para convertir a nuestros compañeros trabajadores
en especialistas, en analistas teóricos metodológicos de las condiciones
y la organización del trabajo. Es necesario que se analice su puesto de
trabajo, que reproduzca aquello que todos estudiamos alguna vez, aquel estudio
que hacían los tailoristas que implicaba desmenuzar el puesto de trabajo
en sus partes componentes, no para elevar la productividad, sino para ver cómo
eso incide en el deterioro de las condiciones de salud de los trabajadores.
Nosotros pensamos que nuestro eje estratégico se resume en esta frase del
maestro Yupanqui, “que naide escupa sangre para que otro viva mejor”.
Este sol es el sol del este de mi país, y para nosotros
sería el máximo objetivo estratégico de los trabajadores
uruguayos, que muchos trabajadores cuando vuelvan a su casa, al otro día
vuelvan a salir.
Rene
Mendes.
Instituto Nacional de Salud del Trabajador de la CUT. Brasil.
SALUD OCUPACIONAL Y MEDIO AMBIENTE DE LOS TRABAJADORES
EN BRASIL
El Instituto Nacional de Salud en el Trabajo fue creado en 1980 para auxiliar
a los sindicatos y la central en una polìtica de salud.
Hemos trabajado muy duro en los últimos años. En Brasil, en los
últimos años, los profesionales están tomando una dimensión
enorme. Hay varios sectores de la industria brasileña -y también
de la agricultura-, en este momento con crecimiento anormal, y con la implantación
de nuevas tecnologías también ven agravadas las cuestiones de salud.
El ritmo de trabajo incrementado en la industria brasileña está
mutilando obreros. Primero, la tecnología implantada reduce puestos de
trabajo y acumula trabajo para los pocos que quedan en la fábrica. Hay
perfiles de algunos sectores de Brasil que están en este momento en crecimiento,
con gran cantidad de fuerza.
La industria del automóvil, una industria que redujo obreros sin reducir
la producción. Una industria que exporta y tiene que exportar barato. Esta
cuestión colocada por la política neoliberal que el mercado regula
todo, sólo regula la salud del obrero porque para competir tiene que tener
producción, y la producción la hace el obrero. Y se está
pasando en Brasil un momento tremendo de producción como otras veces.
En 1985 se producían 8 automóviles por hombre/año en las
fábricas brasileñas. En 2005, la producción es de 32 automóviles
por hombre. Creció mucho la producción de automóviles, y
se ha reducido el número de obreros en las fábricas. Y eso está
causando problemas serios de dolencias por esfuerzos repetitivos y dolencias mentales
en los obreros metalúrgicos del sector automovilístico brasileño.
Otro sector con problemas muy graves es el sector frigorífico.
Este sector tiene dolencias de frío, cortes en las manos, reumatismos,
etc. porque el esfuerzo repetitivo no era mucho porque la producción tampoco
lo era. En Brasil se implantó 20 a 25 años atrás una muy
fuerte industria de pollos, y esta industria creció mucho, y debido a las
dolencias de Europa, como “vaca loca” y gripe aviaria, la producción
de Brasil creció tremendamente.
El precio del pollo brasileño es imbatible en Europa, los pollos baratos
en Brasil cuestan muy caros para los obreros. 25% de los trabajadores de la industria
del pollo en Brasil están enfermos en las fábricas. Algunos fuera
de las fábricas. Significa 52.000 obreros separados de sus tareas con dolencias
profesionales. Y cada vez hay más. Porque las máquinas aumentan
la vivienda, las fábricas continúan con el mismo tamaño y
el mismo porte, y la producción no aumenta.
Significa que las máquinas están aumentando la rotación,
y esta pareja máquina-hombre en la industria no está andando bien.
El hombre no se da cuenta.
Otro sector que también está creciendo mucho es el azucarero. La
industria azucarera brasileña se está internalizando debido a la
retirada del subsidio al azúcar en Europa, los europeos fueron a Brasil,
compraron todas las usinas brasileñas y están construyendo más
de 200 usinas.
Este sector es el que más emplea en Brasil, son 3,6 millones de trabajadores
directos e indirectos. El país aún es el mayor exportador de azúcar
del mundo.
Con el aumento de la producción de Etanol (alcohol combustible), también
aumentaron las áreas plantadas de caña de azúcar.
Este es uno de los sectores más graves en términos de enfermedades
laborales, debido al bajo precio pagado por las usinas a los cortadores de caña,
que son obligados a trabajar extensas jornadas a un ritmo acelerado, pues los
mismos reciben su paga por tarea.
En este sector en los últimos años murieron 400 trabajadores por
fatiga.
Otra cuestión son los bancarios. Los bancos brasileños se informatizaron,
los clientes pasaron a ser empleados de los bancos. Se va a un cajero electrónico,
se transfieren documentos financieros, se saca plata. Cada uno de nosotros está
trabajando por un bancario. Los bancarios están en el banco sin hacer nada,
porque estamos trabajando por ellos. No, estamos trabajando por un bancario que
está desempleado, por un bancario que perdió su empleo.
De 800 mil bancarios que había en Brasil hoy están en 400 mil solamente,
y los bancos nunca ganaron tanta plata, y los bancarios nunca habían sido
tantos como ahora.
Entonces nosotros en Brasil llamamos “la dolencia del neoliberalismo”.
La dolencia de la competitividad. Por esfuerzo repetitivo. En todos los sectores,
unos más, otros menos.
La ley ya reconoce la dolencia en Brasil. El problema es detectar la dolencia,
comprobarla. Éste es el problema que nosotros enfrentamos.
Recientemente sacamos una ley por presión del movimiento sindical, que
adopta la modalidad de bonos de prueba e invertidos para los patrones. Quienes
tienen que probar que no es una dolencia profesional son los patrones, y hoy es
diferente, es el obrero quien tiene que probar que la dolencia es profesional.
Porque toda dolencia es tomada como dolencia común, normal. A través
de esta ley ocurre al revés, y a través de los datos que se dan
a la computadora por propio sistema va a clasificar la industria como una industria
que causa epidemia de dolencia profesional. Y esta industria tiene la tasación
más cara, mayor, con valor mucho mayor que las demás.
Ya tenemos industrias que por ley fueron clasificadas. Los bancos, la industria
del pollo y la de los automóviles, éstas están dentro de
la ley. Las demás industrias, conforme el sistema va licenciando, van surgiendo
nuevas industrias. La esperanza de nosotros en esta ley reposa en intentar reducir
las dolencias profesionales en Brasil.
La estadística es un problema. Los números son falsos. Recientemente
se publicó que en Brasil hay 25.000 accidentes. El Brasil es campeón
mundial de accidentes. Ser campeón mundial es bueno, pero en el fútbol,
no en accidentes. Ese título no lo queremos, y no queremos que nadie lo
tenga.
En 1970 hasta 2002 murieron en Brasil 130 mil personas en accidentes. Treinta
y dos millones de accidentes. Casi la población argentina. 32.730.445 accidentes
y 130.755 muertos. Es mucho. Más muertos que en la Guerra del Golfo, Irak
y… juntos. Pero en esta guerra, hay soldados muertos de un lado solo: el
de los obreros.
No se puede continuar más, en nombre del desarrollo, en nombre del crecimiento
nacional permitir que se enfermen, mutilen o mueran más trabajadores, y
el discurso de nosotros está muy mal, porque cuando se habla de eso se
dice que ahora no, que estamos creciendo. No se puede. El precio es muy caro.
No se puede.
Las dolencias para nosotros son un problema que enfrentamos nosotros. A los europeos
les cuesta mucho entender que los problemas también son de ellos.
Las industrias están viniendo para América Latina, para los países
del tercer mundo. La industria del automóvil alemana viene toda para Brasil,
para producir barato. Para producir dolencias como contrapartida.
Combinar con esos países, con los sindicatos, con
los obreros de esas empresas. La política neoliberal tiene que ser cambiada
en el mundo, porque está causando muchos problemas.
Gracias.
Estela Ospina
Salinas.
Coordinación de Salud Laboral y Medio Ambiente del ILA. Perú.
INTEGRACIÓN ANDINA, SINDICATOS, SALUD LABORAL
Y MEDIO AMBIENTE: UN APORTE DEL INSTITUTO LABORAL ANDINO
El tema que estamos tratando es estrategias sindicales. El Instituto Laboral Andino
(ILA) es una estrategia sindical. En ese sentido tiene sus mandantes que son exclusivamente
dirigentes sindicales. Es una iniciativa creada y formada, surgida del mundo sindical.
Quiero referirme a cuatro temas. Primero unos aspectos generales del proceso de
integración andino en la medida en que la mayoría de ustedes no
lo conocen.
En segundo lugar, algunas orientaciones generales que han dado pie y que son un
poco la orientación del quehacer del instituto y particularmente del Departamento
de Salud Laboral y Medio Ambiente en el que venimos trabajando.
En tercer lugar algunos avances que hemos estado haciendo a lo largo de este tiempo
y, finalmente, algunos aprendizajes.
Normalmente el tema de la integración, la participación sindical,
la salud laboral y el medio ambiente eran como temas que estaban cada uno por
su lado. La propuesta del Instituto ha sido integrar este conjunto de aspectos
en una sola orientación.
La comunidad andina está conformada actualmente por Bolivia, Colombia,
Ecuador y Perú, más un país miembro que es Chile. País
miembro asociado. Salió de la experiencia comunitaria andina Venezuela.
Sin embargo, luego me referiré a la experiencia de los sindicalistas de
Venezuela en ese tema, que es una situación distinta.
Comunidad Andina es una experiencia de integración que no sólo,
obviamente, tiene un fuerte contenido comercial y financiero-económico,
pero ha logrado introducir componentes de agenda social. Como parte de esa agenda
social ha priorizado cinco ejes que son los ejes prioritarios en la agenda comunitaria
andina vinculados a lo que se denomina ejes sociolaborales. Uno de ellos es seguridad
y salud en el trabajo.
Éste es el sistema andino de integración. Es un esquema que resume
cuáles son las principales instituciones que conforman el proceso de integración
andino.
En la parte inferior están como constituyentes del Sistema Andino de Integración
dos consejos, el Consejo Consultivo Laboral, y el Consejo Consultivo Empresarial.
Vale decir, son en toda la experiencia del Sistema Andino de Integración
(SAI) dos expresiones de los empresarios por una parte y de los trabajadores,
de las organizaciones sindicales en el SAI.
El proceso de integración andino como tal es un espacio de participación
también de las organizaciones sindicales.
En este proceso de integración estaban incluidos algunos temas, y a partir
de 2004-2005, el conjunto de las 16 centrales sindicales que conforman el consejo
consultivo laboral andino decidieron incluir y priorizar el tema de salud laboral
y medio ambiente como un tema central. Para esto solicitaron apoyo.
El apoyo que se cuenta en este momento de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización
Mundial de la Salud (OMS), el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud
(ISTAS), de Comisiones Obreras de España (CCOO), el Instituto Gabaldón
de Venezuela y el Convenio Hipólito Unanue, que no solamente integra los
cuatro países mencionados, sino también a Chile y a Venezuela. Así
que contamos con muchísimo apoyo y solidaridad internacional.
Nos financian la Fundación Paz y Solidaridad, y el Ministerio de Relaciones
Exteriores de España.
El CCLA es una institución consultiva de este sistema andino de integración
que está conformado por los representantes, secretarios generales o presidentes
del más alto nivel de todas las centrales sindicales que constituyen, y
están conformando esos cuatro países ahora, cinco si contamos a
Venezuela.
El CCLA es una institución política en el seno del proceso de integración
de las centrales sindicales. De esa manera, estas centrales necesitaban dotarse
de un brazo técnico para poder impulsar e implementar un conjunto de iniciativas.
Eso fue el origen del Instituto Laboral Andino.
El instituto se concibió como un órgano de investigación,
difusión, formación laboral, vinculado al CCLA, autónomo
y al servicio de trabajadoras y trabajadores de la región. La organización
que hasta el momento está constituida por una asamblea general conformada
por las 16 centrales sindicales, hace poco en Santa Cruz de la Sierra se han reunido
los 16 representantes de las 16 entidades sindicales y han tomado un conjunto
de acuerdos. Uno principal: fortalecer su institución. En segundo lugar:
abrir el ILA otras centrales sindicales de países hermanos.
En el caso concreto de Chile, por ejemplo, está también como país
miembro. En general hay la perspectiva de integración como un aspecto mucho
mayor que lo exclusivamente andino en este momento.
Estas son las centrales sindicales que dirigen al ILA:
- En el caso de Bolivia es la Central Obrera Boliviana (COB).
- En el caso de Colombia es la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación
General del Trabajo (CGT) y la Confederación de Trabajadores de Colombia
(CTC).
- En el caso de Ecuador, la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones
Sindicales Libres (CEOSL), la Confederación de Trabajadores del Ecuador
(CTE) y la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitarias
de Trabajadores (CEDOCUT).
- En el caso de Perú, la Confederación General del Perú
(CGTP), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación de
Trabajadores del Perú (CTP) y la Central Autónoma de Trabajadores
del Perú (CATP).
- En Venezuela hay un caso especial. Como país se ha retirado de la Comunidad
Andina, pero en virtud de la libertad sindical, las centrales sindicales venezolanas
siguen formando parte del instituto y tienen un capítulo de Venezuela de
salud laboral y medio ambiente muy activo, de lo cual también da cuenta
el presidente del Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales
(INPSASEL), y está conformada por las cinco centrales, la Confederación
de Trabajadores de Venezuela (CTV), la Unión Nacional de Trabajadores (UNT),
la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela (CUTV), la Confederación
General de Trabajadores (CGT) y la Confederación de Sindicatos Autónomos
de Venezuela (CODESA).
En este momento se están desarrollando tres iniciativas: Primero, un Departamento
de Salud Laboral. Segundo, como parte del proceso de negociaciones entre la Unión
Europea y la Comunidad Andina, hay un aspecto que se puso sobre el tapete y fue
la necesidad de tener un observatorio laboral andino, sobre todos los indicadores
sociolaborales vinculados al proceso de integración.
En ese sentido, el consejo laboral andino asumió el encargo y se lo trasladó
al Instituto Laboral Andino. De igual manera hicieron el Consejo Asesor de Ministros
de Trabajo y el Consejo Empresarial Andino. Le delegaron al instituto la función
de trabajar ese observatorio, cosa que está en este momento en plena tarea
de ejecución.
Adicionalmente tenemos un observatorio de observatorios que para quien le interese
particularmente todo el tema de indicadores sindicales de trabajo decente, es
particularmente interesante su contenido.
En la política del instituto somos un órgano técnico al servicio
de los trabajadores y las trabajadoras.
La prioridad que se tuvo fue identificar la salud laboral y el medio ambiente
como un espacio de fortalecimiento sindical para una acción sindical regional
con la finalidad de mejorar y contribuir a mejorar las condiciones de trabajo
y la calidad de trabajo y de vida de nuestros trabajadores obviamente afectados
por las políticas neoliberales.
No vamos a entrar aquí en el detalle de qué pasa en cada uno de
los países ni a nivel del panorama general. Nos vamos a centrar en el tema
de las estrategias.
Lo que para nosotros es fundamental es partir de valorar el conocimiento que tienen
el trabajador y la trabajadora sobre sus condiciones de trabajo y de vida. Esto
es un elemento fundamental, quien conoce en primer lugar tiene que ver con el
trabajador y la trabajadora que trabajan.
La función de un instituto como el ILA es simplemente ser una interfaz
técnico-sindical. Ese conector, esa posibilidad de potenciar un conocimiento
que tiene un origen y a quien tiene que regresar necesariamente para que en efecto
se produzca un cambio.
Sin este proceso, definitivamente hay un quiebre y el conocimiento de los trabajadores
queda en un conocimiento probablemente empírico, el conocimiento de los
trabajadores queda en el libro y la vida continúa tal cual.
¿Qué orientaciones hemos venido desarrollando
y en general nos han venido marcando en este trabajo?
En primer lugar, tiene que ver con la inclusión de las orientaciones básicas
en los contenidos mismos de los dirigentes sindicales que conforman el CCLA. Un
ejemplo, el tema de asbestos. Hubo un debate al interior del CCLA. Las 16 centrales
sindicales tienen hoy la decisión de la prohibición del asbesto.
Esto nos está permitiendo una labor mucho más activa por parte de
las propias organizaciones sindicales de vigilancia y propuestas en el campo de
la salud y las condiciones de trabajo. El otro elemento que tenemos tiene que
ver con la formación y capacitación, que parte de tres procesos:
Primero, la subjetividad del trabajador y la trabajadora. Prácticamente
el primer módulo empieza diciendo ¿Cómo te sientes en el
trabajo? ¿Qué te dejó el trabajo al final del día?
Hay una serie de metodologías que se están recogiendo de distintas
experiencias que apuntan a recuperar esta percepción y esta subjetividad
del trabajador.
Valorar el conocimiento y facilitar un desarrollo autónomo del conocimiento
de los y las trabajadoras.
Lo que se viene haciendo es diseñando e implementando procesos de formación
sindical tanto presencial como a distancia con enfoque de género, es una
cosa que lo hemos estado marcando periódicamente y regularmente.
El trabajo a distancia es realmente muy interesante, y la otra orientación
que tenemos es identificar los contenidos preventivos de la salud laboral, incluso
el medio ambiente, como parte del diálogo social y de la negociación
colectiva.
Esto porque en distintas instancias a nivel de los distintos países del
área andina había espacios donde las organizaciones sindicales no
participaban. Ahora, en todas las instancias donde se trate el tema de salud laboral
o medio ambiente participan las centrales sindicales. Con voz y en algunos casos
con voz y voto. Pero están participando activamente.
El otro elemento tiene que ver con el fortalecimiento de la propia organización
sindical para los cambios. Sin organización sindical no hay posibilidades
de cambio. Esto es así de claro. Podemos discutir cuánto hay de
debilitamiento o no, pero la herramienta fundamental en ese sentido, la principal
estrategia, tiene que ver con fortalecer las organizaciones sindicales y la inclusión
de sectores que normalmente no lo están en las organizaciones sindicales.
La tarea de inclusión en el mundo sindical, no solamente de mujeres trabajadoras
sino también de un conjunto de sectores: informales, cooperativizados,
es especialmente muy importante.
En estos momentos uno de los aspectos en que se está trabajando colectivamente
es en un plan regional para la salud de los trabajadores y las trabajadoras. Esta
es una propuesta que fue una iniciativa planteada por el convenio Hipólito
Unanue, y fue aprobada por el Consejo Asesor de Ministros de Trabajo de la Comunidad
Andina, y este va a ser uno de los componentes importantes en los próximos
tiempos.
Institucionalmente y como la organización que viene soportando esto, el
órgano técnico es el Instituto Laboral Andino (ILA), la expresión
sindical es un comité sindical andino de salud laboral y medio ambiente,
conformado por representantes de las 16 centrales sindicales.
Hoy el coordinador general es un compañero minero de la Central Obrera
Boliviana (COB), Freddy Ramos.
Les voy a presentar los temas sobre los que se está publicando.
Uno es sobre protección a la salud de la trabajadora gestante. Hay un tema
anterior que es la experiencia de formación sindical. Hicimos un diagnóstico
de cuál era el tema a nivel de salud laboral a nivel andino, un tema sobre
protección de la salud de la trabajadora gestante, por la prohibición
del asbesto en la región andina. Hay un documento especial sobre el TLC
y la regulación internacional en salud laboral.
Otro tema trata del no a los plaguicidas más nocivos. Tenemos la formación,
tenemos una red andina. Hay un instrumento especialmente importante en la comunidad,
la decisión 584, que es un instrumento andino en salud y seguridad en el
trabajo.
A diferencia de otros procesos de integración, el proceso de integración
andino en términos de normativa comunitaria, de acervo normativo comunitario,
tiene preeminencia y supranacionalidad. Por tanto, esta decisión vale para
los cuatro países y además es una decisión que ya fue reglamentada
a través de la Resolución Nº 957.
Aprendizajes:
- Primero, los espacios de integración, pese a lo que conocemos, también
pueden ser una oportunidad para que el movimiento sindical coloque una agenda
social y donde además puedan colocar el tema de salud laboral y medio ambiente
como parte de la agenda social.
Es distinto hablar de procesos de integración que de tratados de comercio
bilaterales. Son dos cosas totalmente distintas y frente al primer caso hay una
actitud más abierta, y frente al segundo hay un no rotundo por parte de
las organizaciones sindicales.
- En segundo lugar, el compromiso sindical es fundamental para el avance. Puede
haber una relación con los empresarios, de hecho el diálogo social
es importante, puede haber un diálogo y un soporte y un aliciente a las
autoridades de los ministerios de trabajo; sin embargo, sin movimiento sindical
los avances son muy limitados.
- En tercer lugar, valorar el conocimiento de los trabajadores; insisto en este
punto en particular.
- En cuarto lugar, estamos construyendo una red de gente colaboradora, amiga.
Yo voy a mencionar aquí a cuatro compañeros argentinos:
- Carlos Aníbal Rodríguez, muchas gracias por todo.
- Juan Carlos Hiba, muchas gracias, la decisión 584 te debe mucho, tu lo
sabes.
- Eduardo Rodríguez, del Ministerio de Salud, gracias. Él trabajó
incansablemente en el tema del asbesto; y
- Antonio Labate, dispuestísimo a trabajar en el tema de silicosis, realmente
se fue hasta Bolivia a apoyarnos, muchísimas gracias.
El otro punto es pedirles a ustedes, empresarios, trabajadores y profesionales
especializados, que vienen del lado del MERCOSUR, que podamos compartir las experiencias
con el Área Andina.
Otra de las cosas que el ILA tiene es un uso bastante ágil de las tecnologías
de la información. Tenemos una página web bastante rápida,
y un sistema de comunicación con las organizaciones sindicales.
Les vamos a pedir autorización para que todo lo que particularmente las
organizaciones sindicales han dicho pueda ser comunicado y transferido para el
otro lado, para el Área Andina.
Una de las cosas que nos ha ayudado es evaluar. Evaluar, evaluar y evaluar. Siempre
evaluamos lo que hacemos. En ese sentido, porque nos permite aprender y avanzar
sobre lo que aprendemos.
Para mí ha sido un placer, son dos años y
meses que llevamos en este trabajo y ha sido uno de los trabajos más enriquecedores
que he tenido.
Muchas gracias.
Carmen Benítez
Gambirazio.
Responsable en América Latina de ACTRAV-Turín/CIF-OIT.
PROGRAMA DE ACTIVIDADES DE LOS TRABAJADORES DE LA OIT
EN TURÍN EN SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO
Nosotros tenemos como objetivo principal la promoción del mandato de nuestra
organización, que es la promoción del trabajo decente.
La OIT nació en 1919, siendo la única organización tripartita
de todo el sistema de Naciones Unidas en la que los empresarios, con sus organizaciones,
las organizaciones sindicales y los gobiernos, , deciden conjuntamente las políticas
y los programas de nuestra organización.
Estamos en la oficina al servicio de nuestros mandantes, hacemos parte del secretariado
de la organización, pero las decisiones son tomadas a través del
voto y de la participación de los actores sociales que están representados
en los órganos de dirección en nuestra organización. Y creo
que es esto lo que hace que esa organización sea única y es por
eso que nosotros, y pienso también que todos ustedes, la aman tanto y nos
toca defenderla conjuntamente.
Desde sus principios nuestra organización declara que la paz universal
y permanente sólo puede basarse en la justicia social. Más adelante,
en la declaración de Filadelfia de 1944, reafirma que el trabajo no es
una mercancía, también habla de la importancia de la libertad de
asociación para el progreso y el desarrollo de los países. También
dice que la pobreza es un peligro para ese desarrollo y es un peligro en general,
y reafirma que todas las personas, independientemente del sexo, del credo y de
la raza, tienen derecho a perseguir su libertad, su dignidad y a tener una seguridad
económica en condiciones de igualdad.
Todo esto nuevamente se reafirma en 1998, cuando se adopta un instrumento importante,
que es la declaración de la OIT sobre principios y derechos fundamentales
en el trabajo y su seguimiento, en el que se reafirma la vocación de nuestra
organización, así como la obligación de todos los países
miembro de respetar los derechos fundamentales de los trabajadores.
Estos son, en primer lugar, la libertad sindical y la negociación colectiva.
Porque sin libertad sindical no es posible tener organizaciones fuertes, no es
posible tener un tripartismo, no es posible, obviamente tener democracia ni una
distribución justa de la riqueza. Y tanto menos defender las condiciones
en el lugar de trabajo.
Además de la libertad sindical, la negociación colectiva en donde
se reafirma la obligación de los estados en promover la negociación
colectiva. Es decir, no solamente hay que respetar los procesos de negociación
colectiva sino que el estado tiene la obligación de promover este instrumento
fundamental, este derecho fundamental de los trabajadores y trabajadoras.
Entonces, además de estos derechos fundamentales que hacen parte hoy en
día de los ejes y objetivos estratégicos de nuestra organización,
un segundo eje importante es la promoción de políticas de empleo
en condiciones de igualdad para hombres y mujeres, la protección social
como tercer eje estratégico que se parte del trabajo docente, en el que
se incluye la seguridad y salud en el trabajo, pero no solos, y finalmente, como
cuarto eje, el tripartismo y el diálogo social.
Dentro de este cuarto eje estratégico hay en la oficina dos departamentos
muy importantes. Uno de ellos es el programa de actividades para los trabajadores.
Yo soy funcionaria de este programa, que tiene como objetivo fundamental el promover
y reforzar las organizaciones sindicales democráticas y libres en todo
el mundo.
También existe un programa de actividades para los empresarios, igualmente
existe un programa de diálogo social que tiene como objetivo en el marco
de los objetivos estratégicos del trabajo decente, promover ese diálogo
entre las organizaciones de trabajadores, empleadores y también con los
gremios.
Sobre el tercer eje estratégico, que consiste en la protección social
para todos, esto había sido reconocido en la declaración de Filadelfia,
y obviamente en una serie de normas internacionales en las que se reconoce como
un derecho básico de todos los individuos.
Hoy en día se ubica en el primer lugar de la agenda política mundial
al inicio del milenio.
En la oficina hay dos departamentos importantes, que son el departamento de la
seguridad social, que se ocupa de todas las actividades de cooperación
técnica que realiza la oficina, de la investigación, el desarrollo
de políticas en materia de protección social y también proporciona
herramientas y asistencia técnica para lograr y mantener el derecho a la
seguridad social.
Luego hay un nuevo departamento de la protección social que se llama PROTRAV
(Departamento de la Protección Social de los Trabajadores), que cubre temas
relacionados a la prevención de accidentes, enfermedades laborales, también
de la protección de la salud y bienestar de los trabajadores, de la mejora
del trabajo y las condiciones del empleo, especialmente los sueldos, los ingresos,
los horarios de trabajo, de la organización del trabajo, de la protección
de la maternidad, del equilibrio entre el trabajo y la familia, la violencia y
también el acoso en el trabajo.
Se hace un énfasis especial en la inspección laboral para la importancia
del sistema.
Pasando a los objetivos de ACTRAV, que es la oficina de actividades para los trabajadores,
nosotros tenemos como objetivo principal fortalecer la participación del
movimiento sindical en todos los órganos tripartitos de la OIT, que son
dos, la conferencia y el consejo de administración, y también de
la oficina.
Nosotros somos parte de la oficina del secretariado que apoya las actividades
y las políticas que definen las tres partes en los órganos de decisión.
También cooperamos con las organizaciones sindicales para defender los
intereses de los trabajadores, tanto a nivel internacional como regional, nacional
y local. Las actividades prioritarias de nuestro programa son:
- La defensa de los derechos fundamentales en el trabajo, porque es el piso
mínimo a partir del cual se pueden defender otros derechos; y
- el fortalecimiento de la capacidad de las organizaciones en materia de formación,
y ese es el objetivo principal de las actividades que realizamos en el Centro
Internacional de Formación de la OIT, y en particular en nuestro programa
ACTRAV, la formulación de políticas sociales y estrategias de empleo
favorables para promover la justicia social y el crecimiento y desarrollo sostenible
y la promoción de las normas internacionales del trabajo.
Específicamente, ¿qué cosas hacemos
en Turín?
Es un centro bastante confortable donde tenemos capacidad para albergar a 400
participantes, y por nuestro centro pasan numerosos sindicalistas de todo el mundo.
El objetivo principal de estos programas es el desarrollo de las competencias
sindicales en el ámbito de la formación sindical.
Normalmente en nuestras actividades regulares se prevén cursos de cuatro
semanas. Durante la primera semana se toca el tema de la globalización
sobre el mundo del trabajo, sobre las organizaciones sindicales, pero también
sobre el respeto de las normas fundamentales en el lugar del trabajo.
Presentamos el sistema normativo de la OIT, que es único porque es tripartito,
y es muy importante que las organizaciones sindicales estén preparadas
para incidir y participar en este sistema, porque desde la adopción de
un convenio hasta los procedimientos de control para la aplicación de esos
convenios, está prevista la participación institucional de las organizaciones
sindicales.
Por lo tanto es importante conocer estos mecanismos.
También nos ocupamos del diseño de actividades de formación,
tanto presenciales como a distancia. Todas estas actividades están organizadas
sobre una base participativa y una metodología de aprendizaje activo y
solidario. También desarrollamos materiales didácticos e instrumentos
para promover redes sindicales. Nuestro programa ha desarrollado una plataforma
informática que se llama SOLICOMM, que consiste en una plataforma que promueve
las comunicaciones solidarias entre sindicalistas de todo el mundo.
Es una plataforma que nos permite ofrecer diferentes servicios en cuanto a la
formación. Nosotros estamos utilizando estos espacios para hacer formación
a distancia en el tema de salud laboral. Hemos organizado varias actividades,
principalmente sobre el ciclo de trabajo y la salud, sobre el impacto de la globalización
y la salud, y tenemos también para América Latina una red de seguridad
y salud laboral.
Esta red está dirigida por Carlos Aníbal Rodríguez, así
que invito a todos a participar de ella, porque está en sus inicios pero
pretendemos reforzarla a través de vuestra participación activa.
En nuestros cursos especiales a distancia los contenidos principales están
relacionados con los convenios en materia de seguridad y salud con la promoción
de los convenios. Se hace un análisis sobre el impacto de la globalización
en la seguridad y salud de los trabajadores. Hablamos y discutimos sobre la organización
y la participación de los trabajadores en todo el sistema, incluida la
promoción de una metodología sindical de análisis de riesgos
en el trabajo basada en la percepción y en la subjetividad de los trabajadores,
que permite al mismo tiempo y refuerza la organización de los trabajadores
para la negociación colectiva. Es decir, el trabajador y la trabajadora
como sujeto activo en la defensa de la salud y seguridad.
También se promueve un análisis comparado de diferentes sistemas,
la extensión de la cobertura, que es uno de los grandes problemas que existen
en nuestros países. Se promueve la concertación y la negociación
colectiva. Todos nuestros programas están focalizados hacia la promoción
de la participación de los trabajadores en todos los mecanismos tripartitos
y bipartitos en las diferentes comisiones de cada uno de los países en
los diferentes niveles, incluyendo los niveles internacionales y de integración
subregional. Promovemos también la inclusión y la negociación
del tema en los acuerdos marco con las multinacionales y la promoción de
redes sindicales solidarias para el intercambio de la información.
Últimamente estamos trabajando en un nuevo material. Es un paquete de formación
que estamos elaborando conjuntamente con especialistas y sindicalistas de América
Latina, todavía está en revisión y esperamos publicarlo muy
pronto. Trata sobre riesgos para la salud de los trabajadores y trabajadoras y
para el medio ambiente en el contexto globalizado. Se trata de una metodología
de valoración y acción.
Este material se propone un nuevo paradigma en la clasificación de los
factores de riesgo teniendo en cuenta el nuevo contexto multicultural y el empleo
precario. Se propone la construcción de un mapa de los derechos de los
trabajadores, porque sin libertad sindical y sin negociación colectiva
es muy difícil defender la propia vida.
Se propone un mapa de riesgos para el trabajador con modalidades de trabajo flexible,
y aquí se hace un hincapié en la influencia que tiene la organización
del trabajo sobre la seguridad y la salud. Se habla también de los riesgos
para el medio ambiente, en particular para mujeres y adolescentes. Se intenta
ofrecer un instrumento sindical con abordaje del impacto ambiental de la empresa.
Hay también secciones referentes a la globalización y nuevamente
la negociación colectiva en los diferentes niveles a nivel de empresa,
sectorial e internacional. Los signatarios estamos hablando de metodologías
diferentes o complementarias. Una para empresas en las que no hay una presencia
sindical muy baja o muy débil, y prevé la valoración de los
conocimientos empíricos de los trabajadores y estos deben ser complementados
con informaciones técnicas que están construidas a través
de medios de expresión muy elementales.
Después hay otra para empresas que ya tienen un sindicato reconocido, entonces
se propone la identificación colectiva de los factores de riesgo y la elaboración
de un mapa de riesgos teniendo en cuenta el territorio la empresa, el cumplimiento
de los derechos, todo ello con el objetivo de fortalecer la negociación
colectiva.
Mientras en la metodología anterior el objetivo principal es organizar
a los trabajadores y sindicatos, aquí es fortalecer la negociación
colectiva, porque se supone que ya hay un sindicato reconocido fuerte.
En empresas con sindicatos más consolidados y más grandes, se propone
una metodología para delegados y prevencionistas sindicales y para los
comités bipartitos. Aquí se sugiere otro tipo de análisis
como el análisis del balance de la empresa, de la situación económica
y financiera de las empresas, el impacto que tienen en el ambiente, de la organización
de la producción para facilitar la negociación colectiva siempre.
Después hay otra dirigida a sindicatos nacionales e internacionales, y
se trata de una metodología para organizaciones sindicales presentes en
empresas multinacionales o también tercerizadas nacional o internacionalmente.
Aquí lo que se intenta es potenciar la capacidad de negociación
a un nivel internacional o transnacional.
El objetivo con este paquete formativo es simplemente una
propuesta que pensamos construir y mejorar colectivamente con nuestras organizaciones
y presentarlo a través de cursos, adaptaciones que cada una de las organizaciones
pueda hacer a su propia realidad sindical. Este material va a ser utilizado tanto
en actividades presenciales como en las de formación a distancia.
Laurent Vogel.
Oficina Técnica Sindical de la Confederación Europea de Sindicatos.
Bélgica.
DOS CONCEPCIONES OPUESTAS DE LA ARTICULACIÓN
ENTRE SALUD PÚBLICA Y SALUD LABORAL
Uno de los temas centrales es el papel de la atención primaria, y plantear
el papel de la atención primaria es también plantear el problema
de la articulación entre salud laboral y salud pública.
Existe un reconocimiento casi general de la necesaria articulación entre
los dos campos, pero detrás del aparente consenso existen concepciones
completamente opuestas de lo que significa una articulación entre la política
de salud pública y la salud laboral.
Voy a presentar los elementos de la discusión que tenemos en el movimiento
sindical en Europa y creo que son elementos que pueden servir también para
la elaboración de una estrategia sindical en otras partes del mundo.
El punto de partida son las desigualdades sociales de salud.
Toda la historia del siglo XX y toda la historia también desde el principio
de la revolución industrial ha visto un aumento, una agudización
del quiebre entre la salud posible y la salud real. Salud posible, tomando en
cuenta el desarrollo técnico, científico, la producción material
y la salud real en el sentido de que para la mayoría de los seres humanos
hay un sufrimiento, hay muertes y enfermedades perfectamente evitables.
En la historia de los dos últimos siglos se ha visto aumentar esa distancia
entre lo que se podría hacer en el campo de la salud y lo que se hace en
la realidad y la diferenciación social que existe en esa salud real.
Mucho más que en el pasado la distancia entre los grupos sociales en el
campo de la salud nunca había sido tan importante.
Hay dos ejemplos muy significativos. Al nacer una niña en Sierra Leona
tiene una esperaza de vida de 50 años menos que una niña nacida
en Japón. Y es menos probable para un negro del barrio de Harlem en Estados
Unidos llegar a una edad de 65 años que para un habitante del Bangla Desh.
Este último ejemplo es muy interesante porque demuestra que no es el desarrollo
económico en sí mismo el que produce las condiciones de salud sino
que son las condiciones sociales, las relaciones de poder, de explotación,
que existen en una ciudad determinada, que tienen un papel mucho más determinante.
Y si un negro de Harlem no tiene la misma esperanza de vida que un habitante de
Bangla Desh, eso no tiene nada que ver con la producción material. Es muy
superior en el barrio donde vive pero tiene que ver con las condiciones políticas
y sociales donde se encuentra.
Si hablamos de las desigualdades sociales de salud hay que tomar en cuenta como
mínimo tres características enormes. Abarcan todos los aspectos
de la salud, la mortalidad, las enfermedades, hasta lo que nosotros llamamos los
achaques de la edad, que también son diferenciados socialmente, son graduales,
no son relativos únicamente a la situación de extrema riqueza por
una parte y extrema pobreza por otra parte, pero que existen a lo largo de toda
la escala social, y eso me parece muy importante para adoptar un punto de vista
crítico sobre las políticas de salud pública que pretenden
eliminar las situaciones más escandalosas, pero que no tocan la desigualdad
social en sí misma.
Estoy pensando, por ejemplo, en la Fundación Bill Gates, que está
tratando únicamente de disminuir algunas situaciones escandalosas, cuando
el mismo dinero de la fundación, el mismo sistema social que ha producido
este tipo de fundación ha contribuido a las relaciones sociales que son
la causa de los problemas.
Y son históricas, que quiere decir que son perfectamente evitables. En
la historia del movimiento obrero, en la historia de los últimos siglos
también vemos que en algunos países en momentos determinados las
desigualdades sociales de salud han sido reducidas. Eso significa que la acción
sindical y de los demás movimientos sociales pueden tener un impacto positivo
para reducir las desigualdades sociales de salud.
Eso, hasta cierto punto de vista es el único aspecto que da cierta esperanza
cuando analizamos las desigualdades sociales de salud. Existe la posibilidad de
cambiar dicha situación. No es fácil, requiere una estrategia de
articulación de fuerzas, de alianzas, requiere muchas cosas, pero es algo
posible.
Ahora nos toca el problema, pero ¿qué tiene que ver con las condiciones
de trabajo?
Está claro que existe una relación entre condiciones de trabajo
y desigualdades sociales de salud, pero no es una relación tan obvia en
todas sus dimensiones.
La dimensión más obvia es el papel directo que tienen las condiciones
de trabajo en la salud. Eso es lo que conocemos desde la salud laboral. Hay factores
materiales que causan muerte, enfermedades, problemas, pero esa es una pequeña
parte de la correlación. Es la parte más visible. Si tomamos un
ejemplo entre muchos otros, el de España, donde hay accidentes reconocidos
como laborales, hay unas pocas enfermedades reconocidas como laborales. Si sumamos
los muertos llegamos a algo como 2.000 al año.
Eso no explica la diferencia de mortalidad entre las clases sociales en España.
Es una pequeña parte. Es real, pero es una pequeña parte del problema.
Luego, si vamos más adelante, existe un informe que pueden leer en el sitio
Web de ISTAS (Instituto Sindical de Trabajo Ambiente y Salud), de Comisiones Obreras,
sobre la mortalidad atribuida al trabajo, ya nos da una visión más
amplia.
En el informe se habla de 15.000 muertos, que se pueden atribuir directamente
a cosas determinadas por las condiciones de trabajo. Se ha sumado en la fracción
atribuible a las condiciones de trabajo, de la mortalidad, entonces la suma nos
da 15.000 muertos. La diferencia con las estadísticas oficiales viene de
los cánceres, que se sabe, hay pocos cánceres reconocidos
como enfermedad profesional.
Es una visión más amplia pero no es la visión completa. Porque
nuevamente eso no nos explica la diferencia de mortalidad en España. Nos
explica ya una parte mayor de la diferencia, pero no toda. Hay que ver también
el papel de las condiciones de empleo. El trabajo precario, el desempleo, no tienen
el mismo significado para la salud que un trabajo estable. Eso ya es muy importante,
porque no se trata aquí de una cosa material inmediata, de un problema
determinado de salud. Se trata de una situación en la cual la capacidad
del ser humano de defenderse sobre la base de un proyecto de vida, esa capacidad,
es una capacidad reducida.
Tenemos una visión más amplia que tiene que considerar los temas
de la salud laboral, pero tiene que incluir un modelo que contemple todas las
relaciones sociales, de clase, de género, también de diferencias
étnicas. Entonces hay que ver un poco la evolución histórica.
Al principio del siglo XIX en los países donde se produjo la revolución
industrial, en primer lugar, se ha dado un desarrollo de la higiene pública,
y la higiene pública tenía una visión global.
Cuando vemos los textos clásicos desde varios puntos de vista, si hay elementos
que también se pueden criticar, había una visión de las diferencias
sociales que contemplaba al mismo tiempo las condiciones de trabajo y las de vida.
Por ejemplo, existe un informe muy interesante de un médico alemán,
WIRSKOF, que tuvo que investigar los problemas relacionados con la epidemia
de tifus en Prusia, y él escribió su informe observando la situación
y concluyó diciendo que había que pagar mejor a los trabajadores,
mejorar las condiciones de trabajo, la vivienda y establecer una democracia en
la producción.
Lógicamente el gobierno que había encargado hacer el informe le
dijo que eso no era medicina sino política, además política
subversiva. “No es lo que es lo que hemos pedido”. Entonces WIRSKOF
tuvo una respuesta muy tajante, y yo creo que sigue siendo actual: “la medicina
es una ciencia social, y la política no es más que medicina a gran
escala”. Sobre la segunda parte de la frase yo creo que con la sensibilidad
actual, habrá que modificarla. Pero la idea sigue muy válida.
Es decir que la medicina es una ciencia social, no se puede hacerla ignorando
las diferencias sociales, ignorando que hay relaciones de dominación y
explotación en el trabajo y fuera de él. Porque si no, es una medicina
ciega, o peor, es una pantalla para esconder las injusticias sociales. Pero al
mismo tiempo dicha medicina tiene necesariamente una dimensión política,
porque hay cosas que el médico como tal no puede curar. Puede curarlo como
ciudadano, como militante, como persona activa en la sociedad, pero no como médico
con los instrumentos tradicionales de la medicina.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la creación de la salud
laboral se ha hecho destacándose de la salud o higiene pública,
como se decía en aquel entonces. La salud laboral se ha definido como un
campo mucho más específico estudiando cosas determinadas, enfermedades,
patologías determinadas y logrando mejorar mucho los conocimientos sobre
esos aspectos, pero al mismo tiempo muy reduccionista, eliminando todos los aspectos
que iban a crear un problema para introducirse en las empresas.
Por ejemplo, hay un estudio muy interesante sobre la tuberculosis entre los obreros
en París, y ¿cómo los médicos del trabajo eliminaron
el tema?, porque se dieron cuenta que había que contestar sobre el desgaste,
los salarios y los horarios de trabajo. Que eso iba más allá de
agentes que se podían eliminar eventualmente en el proceso del trabajo.
Eso era un cuestionamiento mucho más subversivo, y luego la salud laboral
entonces ha tenido que ser mucho menos ambiciosa desde el punto de vista social
y político que sus antepasados del principio del siglo XIX.
¿Cuál ha sido la política sindical
y la política del movimiento obrero?
La política sindical en salud pública, en general, ha sido definir
dos prioridades: el acceso al sistema sanitario, que es claramente algo importante
que había que hacer, y construir sistemas de seguro social.
Fueron dos avances. No se trata de decir ahora que hay que eliminar los dos avances
porque son avances imprescindibles pero insuficientes que no permiten combatir
las desigualdades sociales de salud. Se puede perfectamente tener un acceso al
sistema sanitario y un sistema de seguro social que funcione, y al mismo tiempo
tener desigualdades sociales de salud que aumentan. Ese es el caso de Europa occidental.
Allí no hay grandes problemas para el acceso, hay algunos, pero no son
tan importantes como en otras partes del mundo. No hay grandes problemas en el
seguro social, pero sí aumentan las desigualdades sociales en salud.
Tenemos que sacar enseñanzas de nuestra visión demasiado limitada
de lo que ha sido la reivindicación sindical del acceso a la salud pública.
Yo creo que hay que definir una política sanitaria diferente, y que en
esa política la prevención tiene que tener un papel fundamental.
El acceso al sistema sanitario sigue siendo importante pero es secundario. El
aspecto de prevención es mucho más importante.
Prevención quiere decir cambiar las relaciones de poder. En pocas palabras,
porque podrían pasarse una eternidad para explicarlo mejor, pero eso es
lo fundamental. No hay ninguna cosa inmediata que tenga la importancia
que tienen las relaciones de poder en la sociedad sobre la salud.
Sigue siendo importante el ejemplo italiano de los años 70. No se trata
de copiarlo, porque estamos en condiciones diferentes, y además cada país
tiene sus condiciones particulares, pero lo que para mí sigue siendo muy
importante es una concepción completamente nueva de lo que era un sistema
nacional de salud, un sistema con participación colectiva, con gestión
democrática y descentralizado. Son rasgos fundamentales que todavía
siguen siendo importantes para definir una estrategia de salud pública
articulada con la salud laboral.
Eso quiere decir que en la experiencia italiana muchas soluciones han surgido
desde abajo. En salud laboral fue un manual de encuesta de la federación
de los metal mecánicos que ha sido la base de toda política ulterior
de definición de salud laboral en Italia, al menos el período glorioso
de los 70, porque después se dieron cambios.
Otro tema muy importante es la legalización del aborto. No vino del parlamento,
de los que hicieron la reforma, vino de los movimientos feministas, y vino de
una victoria que parecía increíble en las condiciones de Italia,
con una campaña fortísima del clero y los partidos de derecha.
Hubo una mayoría en el referéndum para la legalización del
aborto, y se incorporó al sistema y a la política sanitaria, con
elementos que venían desde abajo, desde las movilizaciones sociales.
Ahora la perspectiva más importante es combatir las desigualdades sociales
de salud integrando la prevención de riesgos laborales a la atención
primaria por una parte, es decir, que todos los actores de la atención
primaria y en general del sistema sanitario, tengan un conocimiento mucho más
profundo de la relación entre condiciones de trabajo y salud, y tengan
también instrumentos de intervención. Dos, las prácticas
participativas, los movimientos sociales y los sindicatos, entre ellos, son actores
de salud pública. Pero eso no es suficiente decirlo. Significa también
una responsabilidad nuestra de capacitación, de reflexión. Está
muy bien que nos reconozcan el papel de actores de salud pública, hay que
hacerlo, no es sencillo. Y luego hay también una transformación
en el campo científico, que es pasar de una epidemiología de los
aspectos laborales a una epidemiología social, o también se dice
a veces epidemiología crítica, como en el caso de los trabajos de
Brian en Ecuador.
Es lo mismo decir una epidemiología capaz de captar todas las relaciones
sociales en los distintos elementos de una política sanitaria.
En el sindicato lo que es importante es la capacidad de una crítica de
los sistemas de producción desde la doble óptica. Es decir desde
la óptica de las condiciones de trabajo, no aceptar condiciones de trabajo
que afecten la salud, pero también desde el punto de vista de los productos
finales, que quieren decir generalmente riesgos derivados para los demás
en la sociedad.
Yo acepto perfectamente que pueden producirse cosas como el amianto, que en un
momento dado, en un segmento dado de la producción, no conlleve un riesgo
para la salud de los trabajadores, pero sabemos perfectamente que después
van a crear riesgos entre los trabajadores de la construcción o de otros
sectores.
Es importante incorporar a nuestra visión una visión no corporativa
de la salud, una visión en la cual criticamos el proceso de producción
por las condiciones de trabajo, pero también por sus consecuencias derivadas.
RONDA DE PREGUNTAS
- Para Walter Migliónico Caíno (Secretaría
de Salud y Medio Ambiente. PIT-CNT. Uruguay).
- Como es sabido, las fuerzas armadas carecemos de sindicatos, gremios
y como miembro de las mismas y de participar de la IV Semana Argentina de la Salud
y Seguridad en el Trabajo, no veo cómo los empleados públicos de
este organismo (refiriéndose a los miembros de las fuerzas de seguridad)
podemos exigir la provisión de material de seguridad, protección
personal, un contralor de la cantidad de horas trabajadas, etc. Sabiendo que en
servicio/navegación, una guardia tiene ocho horas de pie, sumado al movimiento
del buque y el malestar del mar.
- En nuestro país los policías y los integrantes de las FFAA legalmente
tienen restricciones a su actividad gremial. Particularmente en este momento se
está organizando un sindicato de policías, ya están avanzando
en lo que tiene que ver con la organización, incluso hay contactos con
la central, y la ministra ha apoyado la sindicalización. No es fácil.
Yo creo que todo ser humano que trabaja tiene derecho a contar con los equipos
de protección personal. Cuesta para un movimiento sindical que fue duramente
perseguido por las FFAA en nuestro país, avanzar para considerarlos compañeros.
Yo, a nivel personal, y nuestro movimiento sindical, está en contra de
la existencia de las FFAA, en la medida de qué enemigos puede tener Uruguay,
qué enemigos podemos tener los uruguayos en nuestro contexto regional.
Consideramos que sí debemos tener una fuerza policial efectiva, eficiente,
moderna y absolutamente bien remunerada. Los integrantes de las FFAA en mi país
a nivel de la tropa y hasta los suboficiales ganan salarios de hambre, y no pueden
organizarse para reivindicar su salario. Tampoco los oficiales. Hay experiencias
de otros países, en Europa, tal vez Laurent Vogel pueda comentarnos algo
más. En Uruguay hay claras acciones de prohibir la organización
sindical en el personal de las FFAA, está expresamente prohibido por la
Constitución. La pregunta que hace el compañero oficial (compañero
en la medida que compartimos esta actividad) me parece que la responsabilidad
de los mandos superiores de las FFAA deberían proveer a sus integrantes
los equipos necesarios para la defensa de su estado de salud en el trabajo, y
probablemente los compañeros que realizan el control de tránsito
aéreo no tenga sobre exposición a extensas jornadas de trabajo porque
eso iría en desmedro de la calidad del servicio que se brinda.
Vamos a hacerla pareja para todos. El principal problema es si un funcionario
militar, de las FFAA en general, se niega a cumplir una orden de un superior puede
ser sometido, tienen un código de disciplina muy especial, que es el taylorismo
definido y diseñado para la actividad de producir violencia. Eso creo que
son limitaciones que de alguna manera no conozco como es el código militar
acá, sí conozco bastante el del Uruguay, y si no cumplís
con lo que te dice el de arriba (es la ley del gallinero) estás sometido
a un montón de castigos, y eso inhabilita, imposibilita la defensa de sus
derechos, y sería bueno. Hoy yo mencionaba a Sun Tzu, un estratega chino,
y de memoria lo voy a decir, “el general que no cuidaba a sus soldados era
doblemente criminal, porque no cuidaba a quienes lo cuidaban a él y no
cumplía con la tarea que el emperador, la nación, le encomendaban”,
y en mi opinión es lógico.
- Siderley Silva de Oliveira (Instituto Nacional
de Salud del Trabajador de la CUT/Brasil).
- En Brasil estamos viviendo una situación interesante. Los controladores
de vuelo son mitad de la Aeronáutica y mitad civiles. Los civiles tienen
sindicato y los de Aeronáutica no. En una huelga los militares también
pararon…
En Brasil la policía federal tiene sindicato, no reconocido. La policía
civil también. Son sindicatos que funcionan, pero no tienen como nombre
sindicato.
Ahora hay en Brasil una discusión de la organización del funcionarismo
público en sindicatos. Por ahí pasa también.
Lo que está planteado aquí es de salud. La cosa de salud es una
cosa justa.
- Para Estela Ospina Salinas (Salud Laboral y Medio
Ambiente. ILA, Perú).
- ¿Sabe por qué no se encuentran representados los trabajadores
argentinos en el Instituto?
- Me encantaría tenerlos en el Instituto, las puertas están abiertas.
Depende de sus organizaciones sindicales. Es simplemente un tema de solicitar
la participación de las centrales sindicales, en este caso la CGT y la
CTA al interior de instituto y eso es todo. No hay ningún impedimento más
allá de la voluntad de acercamiento entre el movimiento sindical argentino
con los andinos.
- El justicialismo fue con la justicia social quien implementó con los
trabajadores y sus obras sociales una mayor atención a la salud pública
y laboral. Hoy tendríamos que volver a implementar con una buena administración.
Todo es posible con mayor implementación de producción y un país
en marcha.
- Para Laurent Vogel (Oficina Técnica Sindical
de la Confederación Europea de Sindicatos. Bélgica).
- ¿Te parece que los servicios de medicina del trabajo necesariamente
deben tener como jefe a un médico?
- Yo creo que tienen que ser servicios de salud laboral, no únicamente
de medicina del trabajo, y no veo por qué habrá que darle la preferencia
a una profesión u otra. El elemento importante es el control que deben
tener los trabajadores sobre el funcionamiento de los servicios. Luego quién
es el responsable directo… Puede ser un médico, pero puede ser una
persona desde cualquier disciplina que tenga que ver con la salud laboral.
- ¿Qué ocurre cuando los diferentes actores de los trabajadores
de establecimientos de atención de la salud niegan o minimizan su necesidad
de formación continua en uno de sus riesgos siempre presentes, como por
ejemplo el tema de la bioseguridad?
- Es un tema complicado. La gente en general, y los trabajadores, no niegan los
riesgos porque quieren suicidarse. A veces se niega el riesgo porque se tiene
la impresión, esa impresión a veces es la realidad, que no hay posibilidad
de cambiar las condiciones y entonces se niega el riesgo, porque es una defensa
psicológica normal. “Si no puedo cambiar la situación es inútil
pensar siempre en el riesgo”, ese puede ser un factor de explicación.
Otro que también existe es que a veces hay un conflicto, una contradicción
entre varios aspectos del trabajo y lo que habría que hacer en prevención,
entonces no siempre se escoge la prevención. Pero eso no es responsabilidad
individual de un trabajador, es parte de la organización del trabajo, parte
de un programa colectivo.
Yo no veo el interés en una culpabilización de los trabajadores
sobre estos temas. Hay que discutir francamente y ver cuáles son los obstáculos.
Estos pueden estar en la organización del trabajo, en el sentimiento o
la realidad de que no hay posibilidad de cambiar las cosas.
Cuando decimos que hay que tomar en cuenta la subjetividad de los trabajadores
se habla de subjetividad colectiva, es un proceso de construcción y no
es la percepción inmediata del problema. A veces lo es, pero a veces no.
Es el resultado de una lucha colectiva de los trabajadores para llegar a una percepción
común.
Cuando el sindicato hace correctamente su trabajo son obstáculos que se
pueden eliminar.
- La ridícula cantidad de accidentes y enfermedades profesionales
que se reconocen en mi país, a mi juicio, puede tener que ver con un sistema
de gestión no democrático de las entidades aseguradoras por mucho
que participen del capital social.
Es uno de los ejemplos que podría ponerse de la tesis que define Ulrich
Beck en la sociedad del riesgo, que en este negocio de la sociedad del riesgo,
no importa tanto prevenir, que sería lo fundamental en materia de seguridad
y salud, sino de resolver quién responde y quién no, cuando se actualiza
el siniestro de un riesgo.
- Creo que no hay ningún sistema perfecto en Europa ni en ninguna otra
parte del mundo. Los sistemas de indemnización de enfermedades profesionales
son sumamente selectivos, lo que quiere decir que producen injusticias. Hay enfermedades
que se reconocen y otras que no. Por ejemplo, si tomamos las enfermedades de las
trabajadoras, se reconocen mucho menos que las de los trabajadores. Es también
una relación de poder. Lógicamente las dos características
que deberían tener los sistemas son, por una parte ser sistemas públicos,
eso me parece importante, hacer la indemnización con un objetivo de lucro
me parece algo imposible. Luego tienen que ser sistemas democráticos, abiertos
a un control por parte de los trabajadores y sus organizaciones. Ningún
sistema hasta ahora ha logrado conseguir las dos cosas completamente. Hay sistemas
más adelantados, otros mucho menos, y lo más importante para mí
es una separación muy fuerte, radical, entre los sistemas de indemnización
de la prevención. Porque se sabe que hasta el mejor sistema de indemnización
de todas maneras no va a ser muy útil a la hora de organizar la prevención.
Eso me parece importante, combatir la hegemonía que a veces tienen los
sistemas de indemnización en el campo de la salud laboral. Hace 10 años,
cuando se hablaba de la Argentina, las únicas que lo hacían, al
menos en los congresos internacionales, venían del seguro privado, o eran
personas con relación directa con el seguro privado. Lo que decían
no tenía nada que ver con la realidad. Tenía que ver con un negocio
determinado, que es el negocio del seguro privado. Es otro tema, que no es prevención
seguramente.
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