SRT - II Semana Argentina de la Salud y Seguridad en el Trabajo

Clausura de la Semana 2005

Conmemoración del Día Mundial sobre la Salud y Seguridad en el Trabajo

Palabras de carlos a. rodríguez

Buenos Aires, 28 de abril de 2005.

Esta semana me encuentra en mejores condiciones de salud que la anterior. Como todos recordarán estuve presente en su cierre dos días después de haber sido dado de alta sanatorial posterior a una intervención quirúrgica de envergadura.

No es esta la única diferencia con la actividad desarrollada en estos días.

Esta Segunda Semana Argentina de la Salud y Seguridad en el Trabajo nos ha mostrado un enfoque distinto del presentado durante la primera. Por un lado hemos concentrado nuestra atención en los aspectos que hacen a la evaluación de los factores de riesgo y la vigilancia de la salud en el camino a conocer la dimensión de las enfermedades profesionales y trazar estrategias y planes para su erradicación.

Por otro, en esta oportunidad, asistimos a la firma de un compromiso de cooperación con la OIT para promover la adopción del Sistema de Gestión propulsado por ese organismo y con cuyas características concordamos.

Finalmente, una ulterior distinción es la excepcional colaboración de la AISS mediante el Seminario que todos disfrutamos. Pero también deseo aprovechar este medio para agradecer profundamente a todos los que permitieron que nuestras actividades fueran exitosas y a cada uno de los que tomaron parte en ellas tanto como expositores como en calidad de participantes.

En lo que hace a la dedicación especial que se ha centrado en la evaluación de riesgos, el registro de las enfermedades profesionales y la vigilancia de la salud, hemos apuntado a ello por conocer acabadamente que estos son puntos frágiles en nuestro país. Y sabemos también conforme con las estadísticas brindadas por la OIT que mueren por enfermedades vinculadas con el trabajo alrededor de siete trabajadores por cada trabajador que muere en un accidente de trabajo. Estas cifras inducen a la reflexión y al compromiso, no podemos hacernos los distraídos al ver por un lado nuestros déficit en evaluación de riesgos y en vigilancia de la salud. No debemos tolerar un subregistro de enfermedades profesionales que sirve solamente al hecho de perpetuarlas.

Sin embargo quisiera hacer surcar mi presentación por otros rumbos que contribuyan a comprender la magnitud de los desafíos que tenemos por delante.

  1. Qué mundo y con qué hombres debemos construir


    El mundo está cambiando y deben adecuarse nuestras ideas básicas y actitudes para poder cooperar en la construcción de un mundo merecedor de ser vivido por las nuevas generaciones. Es decir compartimos la idea de que “otro mundo es posible”.

    Los antiguos filósofos, en especial los griegos y los que hoy se llaman “naturistas”, sostenían que vivir y prosperar debían tener lugar respetando un sutil y correcto equilibrio con la naturaleza, con los otros y con el ambiente según unas reglas determinadas de respeto al equilibrio “natural”.

    Creemos que este equilibrio, lejos de ser atendido, muestra, en las agresiones al medio ambiente y a la salud de los trabajadores, un estado de cosas al que hay que poner coto partiendo de otra concepción. En este sentido, vale la pena recordar que Foucault decía: el significado de mis manos no está en su estructura esquelética, muscular y nerviosa, sino en aquellos objetos que alcanzo a tomar y en aquellos que huyen de ellas… la posibilidad de mi mirada no es indicada por las leyes de la óptica, sino de la proximidad o lejanía de las cosas, de su belleza o repugnancia[1].

    Es decir que a los hombres nos interesa, primariamente la forma en que las cosas del mundo constituyen para nosotros posibilidades concretas de realización de nuestra vida.

    A partir de esto, resulta claro que toda condición de trabajo que lesiona esta posibilidad es una condición que viola la naturaleza misma de los hombres.

    Creo entonces que para nosotros, quienes trabajamos en prevención, es indispensable pensar en estas cualidades de la vida cuando hacemos nuestro trabajo.
  2. El trabajo y los trabajadores


    Hoy vemos que las direcciones de las empresas, en muchos casos, han descubierto que la comunicación horizontal entre trabajadores puede potenciar la productividad que, liberados del peso de la rígida disciplina jerárquica podían constituir una carta de victoria en la competencia global por el empleo. Favorecen entonces la desaparición del control vertical a expensas del desarrollo de la integración reticular. Y esto es un elemento positivo. Sin embargo, efectos negativos de este nuevo esquema ha sido la aparición de distintas “flexibilidades”, por ejemplo en el horario de trabajo. De esta forma, el trabajo en algunos sectores, se muestra invadiendo cada aspecto de la vida privada, social y de relación.

    Es curioso que Adam Smith, conocido como apóstol del nuevo capitalismo, concebía la fábrica como un lugar para trabajar y no para vivir. La separación de la casa y el trabajo es, según Smith, lo más importante de todas las divisiones modernas del trabajo.

    Después del maravilloso estudio de Alfredo Palacios que plasmó en su libro “La Fatiga: sus proyecciones sociales” parece anacrónico tener que hacer mención a la jornada de trabajo. Deja de ser anacrónico y se transforma en indispensable la reflexión, cuando se leen las cláusulas de algunos convenios colectivos y cuando se conoce la realidad reinante en diversos sectores de la economía. La combinación de desocupación con sobreocupación es cuestión conocida, pero no por eso es menos grave.

    Veamos que pasa con otras características del empleo en nuestros tiempos.

    El compromiso fordista sobre el modelo de trabajo asalariado estaba basado en el intercambio entre subordinación y seguridad. El trabajador entregaba su libertad y autonomía subordinándose a la empresa y recibiendo en cambio un puesto de trabajo estable y una cierta seguridad económica.

    Hoy vemos un mercado de trabajo segmentado, con trabajadores desocupados, subocupados, precarios, flexibles, subcontratados, atípicos, autónomos y aun con una fuertísima participación en el trabajo ilegal (llamado en negro).

    En esta situación, los especialistas en prevención, solo ocupados de parte del sector formal, constituimos un aporte por demás insuficiente. Estas características del mercado de trabajo, en cual con seguridad reinan peores condiciones en materia de salud y seguridad, está mostrando la necesidad de generar políticas de estado en materia preventiva y de adoptar la modalidad de “Sistema” como organización.

    El Ministerio de Trabajo sin la compañía del Ministerio de Educación y del de Salud es declaradamente insuficiente en este país, y en cualquier otro con los mismos problemas, para afrontar con éxito la prevención en un mercado de trabajo como el descrito.

    La evolución de la tecnología nos pone de frente a nuevos riesgos, por ejemplo los derivados de la ingeniería genética o la nanotecnología. Está claro, además, que cada época muestra conflictos nuevos y para aquellos que hacemos prevención la necesidad de crear nuevos instrumentos siendo concientes de las limitaciones de nuestros saberes y posibilidades. Pero siempre deberá tenerse en cuenta, con prioridad, que todo lo que deteriora la calidad del empleo, hace más difícil la prevención.
  3. Elementos para reflexionar sobre el porvenir


    Luis Racionero[2] Premio Espasa Calpe en Ensayo en el año 2000 afirma que si el siglo XX “se abrió con teorías sobre decadencia y se cierra con la teoría del caos: no es por casualidad. El caos es la metáfora de este fin de siglo, caos en el sentido de cantidad, complejidad y mezcolanza. La asignatura pendiente del siglo XXI es cómo poner límites a la cantidad, cómo cribar y filtrar la calidad en la complejidad, cómo ordenar la mezcolanza para que sea fértil en vez de asfixiante”.

    El autor, ingeniero industrial y licenciado en economía, sostiene que el tercer milenio necesita una transvaloración de la civilización occidental en tres sentidos: el progreso de la ecología, la generalización del ocio (pensando en un hombre no perezoso sino libre para crear) y la abolición de la guerra.

    Cuando se habla de progreso de la ecología resulta de interés fundamental en nuestra tarea, dado que la naturaleza del hombre es frecuentemente violada. Por ello el desarrollo de las profesiones de la prevención debe comenzar a pensarse y practicarse en términos de “ecología humana”.

    La generalización del ocio parece lejana pero es curioso que la posición de Racionero es de alguna forma coincidente con la posición que Keynes expresara en una conferencia brindada en Madrid en 1930 bajo el titulo “Las posibilidades económicas de nuestros nietos”, allí afirmaba que en 2030 solo sería necesario trabajar 15 horas por semana, con o cual el ser humano, por primera vez desde el neolítico, podría dedicar la mayor parte del tiempo a cultivarse, a desarrollar las potencialidades de su inteligencia, sensibilidad y voluntad, a perseguir de una vez lo bueno, lo verdadero y lo bello, que para eso y no para trabajar estamos en el mundo.
  4. El interés empresario en la cultura de la prevención


    El interés empresario por la cultura de la prevención ha sido subsiguiente a una serie de trabajos que definen las relaciones existentes entre ella y la mejor performance de la empresa y su alta productividad. A propósito de esto creo que es bueno recordar una anécdota de Paul O'Neill, quien poco después de su toma de posesión como ministro de Economía (Secretary of the Treasury) de los Estados Unidos preguntó, en la primera reunión con los altos cargos de su departamento, cuál es el índice de accidentalidad de los empleados del ministerio. Tardó tres semanas en obtener respuesta.

    Para quienes conocían la trayectoria de O'Neill la anécdota no tenía nada de inesperada ya que luego de ocupar varios altos cargos en la administración federal norteamericana entre 1961 y 1977, fue nombrado vicepresidente de una empresa papelera, donde permaneció hasta 1987, desempeñando los dos últimos años el cargo de presidente.

    El éxito de su gestión le valió ser nombrado presidente y consejero delegado de ALCOA, una gran multinacional norteamericana dedicada a la fabricación de aluminio y sus derivados. Durante su presidencia (que terminó en diciembre del año 2000) ALCOA sufrió una transformación que se estudia en las escuelas de negocios como ejemplo de buena gestión del cambio.

    Para O'Neill, no son las ventajas económicas directas de la seguridad lo que le lleva a considerarla un tema prioritario. En una ocasión dijo a los responsables financieros de la empresa: "Si alguna vez calculan ustedes cuánto dinero nos ahorramos gracias a nuestra excelencia en seguridad y salud, considérense despedidos".

    Por lo tanto, para el funcionario la seguridad no es una prioridad de gestión, sino un requisito previo; una cuestión de valores humanos. Y para demostrarlo llegó a dar a los trabajadores el número de teléfono de su domicilio y les ordenó que le llamaran si consideraban que sus responsables directos no eran suficientemente diligentes en la continua mejora de la seguridad.

    Durante el mandato de O'Neill el índice de siniestralidad de ALCOA bajó desde 1,86 a 0,14 accidentes con baja por cada 200.000 horas trabajadas.
  5. Políticas Públicas


    Permítanme ahora cambiar de rumbo mi aporte para pasar a brindar una mirada a lo que da en llamarse políticas públicas.

    Los 90 mostraron una esfera pública que progresivamente fue siendo colonizada por los intereses privados, donde justamente los intereses y preocupaciones individuales ocuparon el espacio público en calidad de “legítimos ocupantes”. Está claro entonces que hace falta una “descolonización” de la esfera pública y una recuperación del papel del estado en defensa del bien público.

    Pero ¿que cosa es un bien público? La mejor respuesta la obtenemos al definir su opuesto; el bien privado, es algo objeto de intercambios durante los cuales su propiedad y usufructo pasan de manos. Los bienes privados implican entonces, en la mayoría de los casos, el carácter de exclusividad y de antagonismo, porque no todos pueden gozarlos contemporáneamente. Los bienes públicos son todo lo contrario, sus características son justamente la no exclusividad y el no-antagonismo[3].

    Así aparecen como bien público la educación o la salud.

    Durante nuestra gestión, acompañando al Sr. Ministro de Trabajo, hemos tenido muy en cuenta estos aspectos y la necesidad de recuperar el rol del estado, en coherencia con las políticas nacionales, en cuanto hace al sistema de riesgos del trabajo. Es así que el mismo día en que se confió esta tarea, nuestra web mostró nuestros lineamientos estratégicos, consensuados con el Sr. Secretario de Seguridad Social, y también allí se inscribieron nuestras metas. Cada uno de nuestros actos responden estrechamente a esos compromisos. Claro está que no siempre sin dificultades, ¿o es que alguien puede pensar que no hay intereses en pugna en estos temas?.

    Las dificultades sin embargo no amilanan cuando se tiene una coherencia entre la teoría y la práctica, y cuando se tiene claro que el bien a tutelar es la vida y salud de los trabajadores. Si se me permite la licencia, esto también es cosa pública.

    El Parlamento seguramente en los próximos meses deberá afrontar la reforma de la ley de riesgos del trabajo, deseamos en este trabajo, que obtengan la sabiduría necesaria para lograr una reforma que mas allá de superar los conflictos en torno a las posibilidades de abrir la vía civil sepa corregir los errores de la norma actual y exaltar la prevención, pasando de lo declamativo a la operativo y donde todos los actores implicados tengan roles claros, articulados y no superpuestos.
  6. El 28 de abril


    Estimados amigos: adherimos a la conmemoración del 28 de abril en el año 2002, cuando era el Día Nacional en Memoria de los Trabajadores fallecidos y heridos en Ocasión del Trabajo, con la misma actitud lo hacemos hoy con la nueva impronta de la fecha al ser el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Estamos concluyendo la Segunda Semana Argentina de la Salud y Seguridad en el Trabajo creada en consonancia con el interés que desde el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social se tiene en dar respuesta a los problemas de los trabajadores. Aguardamos que todos salgamos de ella con nuevos bríos para una labor en la cual tenemos la obligación de ser coherentes e infatigables.

[1] Foucault M. La naissance de la clinique. Paris : Presses Universitaires de France. 1988.

[2] Luis Racionero. El Progreso Decadente, Repaso al siglo XX. Espasa Calpe S.A. España. 2000.

[3] Mondo della conoscenza e neo-colonialismo: http://firenzesocialforum.net/sapere

 

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